Redacción Frontera Ink.
Mientras la mayoría de los cantantes profesionales cuidan sus cuerdas vocales con tés de jengibre, bufandas de seda y ejercicios de vocalización en total silencio, el líder de los Foo Fighters, Dave Grohl, ha revelado que su secreto para mantener una garganta impecable es, cuanto menos, poco ortodoxo. En una reciente participación en el Dish Podcast, el exbaterista de Nirvana confesó que su “calentamiento” consiste básicamente en una mezcla de alcohol y analgésicos.
Grohl relató que hace unos ocho años decidió visitar al médico para revisar sus cuerdas vocales, temiendo que décadas de gritos en el escenario hubieran pasado factura. Para su sorpresa, el especialista quedó atónito: “Se ven increíbles”, le dijo el doctor tras introducirle una cámara por la garganta. Al ser cuestionado sobre sus rutinas de cuidado, Grohl fue brutalmente honesto.
“¿Honestamente? Una hora antes del show abro una cerveza. Me tomo un Advil porque ya estoy viejo y me duelen las rodillas y los tobillos. Luego me tomo un shot de whisky”, explicó el músico. Pero la rutina no termina ahí. “Cuando acabo la primera cerveza, abro otra. Luego el grupo nos tomamos un shot de whisky juntos, a lo que llamamos ‘la oración de la banda’. Cuando avisan que faltan 15 minutos, abro una tercera cerveza, otro shot de whisky y salgo al escenario”.
La respuesta del médico fue tan sorprendente como la confesión misma: “Simplemente no cambies lo que estás haciendo. Está funcionando”.
Aunque para cualquier mortal esta dieta previa al trabajo resultaría en un desastre, para la leyenda del rock parece ser el combustible necesario para dar conciertos de tres horas sin que su voz flaquee. Grohl, con su habitual carisma, dejó claro que mientras la ciencia no diga lo contrario, el “band prayer” seguirá siendo el único calentamiento oficial en los camerinos de los Foo Fighters.
Créditos: Información basada en la entrevista de Dave Grohl para el Dish Podcast.





