Crecen interrogantes sobre beneficios financieros vinculados a decisiones de la Casa Blanca bajo Trump.

Frontera Ink

Redac­ción Fron­tera Ink.

Wash­ing­ton y Nue­va York — Inter­ro­gantes han surgi­do sobre si deci­siones de políti­ca exte­ri­or de la admin­is­tración del expres­i­dente Don­ald Trump pudieron haber gen­er­a­do ben­efi­cios financieros para per­sonas cer­canas a la Casa Blan­ca. Senadores demócratas y exfun­cionar­ios han señal­a­do patrones de espec­u­lación bursátil que coin­ci­dieron con anun­cios pres­i­den­ciales de alto impacto, lo que ha gen­er­a­do acusa­ciones de cor­rup­ción y uso de infor­ma­ción priv­i­le­gia­da.

El senador demócra­ta Chris Mur­phy cal­i­ficó la situación de “cor­rup­ción alu­ci­nante”. Mur­phy citó reportes de inver­sion­istas anón­i­mos que adquirieron 1.5 mil mil­lones de dólares en con­tratos financieros a futuro del índice S&P y 192 mil­lones en con­tratos de petróleo min­u­tos antes de un anun­cio pres­i­den­cial que dis­paró el val­or de estas inver­siones. “¿Quién fue? ¿Trump? ¿Un miem­bro de la famil­ia? ¿Un emplea­do de la Casa Blan­ca?”, cues­tionó el senador, deman­dan­do respues­tas sobre la man­io­bra.

El medio Axios tam­bién reportó “patrones mis­te­riosos de espec­u­lación bursátil” que acom­pañaron deci­siones impor­tantes de Trump. Como ejem­p­lo, se men­cionó la adquisi­ción de 580 mil­lones en futur­os de petróleo min­u­tos antes de que la Casa Blan­ca anun­cia­ra un poten­cial acuer­do de paz con Irán. Otro caso señal­a­do fue una apues­ta de 30 mil dólares en el sitio Poly­mar­ket, días antes de un anun­cio sobre el pres­i­dente vene­zolano Nicolás Maduro, que gen­eró un pago de más de 436 mil dólares.

Miles Tay­lor, exfun­cionario del gob­ier­no de Trump, afir­mó en su newslet­ter que “alguien parecía saber antes que el resto de nosotros” en cada ocasión. Sugir­ió que un “ban­di­do super exper­to de Wall Street” real­iz­a­ba espi­ona­je o que per­sonas cer­canas al pres­i­dente uti­liz­a­ban conocimien­to de primera mano de deci­siones ofi­ciales para enrique­cerse. Tay­lor cal­i­ficó este patrón como una posi­ble vio­lación de la ley y “con­duc­ta crim­i­nal ardi­ente”.

Críti­cos del gob­ier­no esta­dounidense han afir­ma­do que la admin­is­tración Trump fue la más cor­rup­ta en la his­to­ria, con inves­ti­ga­ciones peri­odís­ti­cas cal­cu­lan­do un incre­men­to sig­ni­fica­ti­vo en la for­tu­na del expres­i­dente y su famil­ia. Los dos hijos may­ores del expres­i­dente no han ocul­ta­do ben­efi­cios deriva­dos de sus vín­cu­los con la Casa Blan­ca.

Jared Kush­n­er, yer­no de Trump y exas­esor, bus­ca recau­dar 5 mil mil­lones de dólares para su empre­sa de inver­siones de gob­ier­nos con los que tam­bién nego­ció como rep­re­sen­tante diplomáti­co. El diputa­do demócra­ta Robert Gar­cia expresó “serias pre­ocu­pa­ciones sobre sus poten­ciales con­flic­tos de intere­ses”. El senador demócra­ta Ron Wyden denun­ció que Kush­n­er “supera sus fal­las como inver­sion­ista sien­do un apéndice sal­va­je­mente cor­rup­to del gob­ier­no sal­va­je­mente cor­rup­to de su sue­gro”.

La orga­ni­zación Ciu­dadanos por la Respon­s­abil­i­dad y la Éti­ca (Cit­i­zens for Respon­si­bil­i­ty and Ethics — CREW) solic­itó que la Casa Blan­ca divulgue las finan­zas de Kush­n­er, ya que no está suje­to a los req­ui­si­tos de divul­gación financiera como emplea­do guber­na­men­tal. La agru­pación enfa­tizó la impor­tan­cia de la ren­di­ción de cuen­tas de los fun­cionar­ios públi­cos y la inte­gri­dad de los pro­ce­sos guber­na­men­tales.

La Casa Blan­ca ha repu­di­a­do todas las ale­ga­ciones, rec­hazan­do la evi­den­cia pre­sen­ta­da. Sin embar­go, las sospe­chas per­sis­ten. Tay­lor, exjefe de equipo del Depar­ta­men­to de Seguri­dad Inter­na, instó a los emplea­d­os guber­na­men­tales con conocimien­to de mala con­duc­ta a repor­tar­la a las autori­dades, advir­tien­do sobre posi­bles penas crim­i­nales si no lo hacen.

Crédi­tos: La Jor­na­da, Senador Chris Mur­phy, Axios, Miles Tay­lor (exfun­cionario de la admin­is­tración Trump), Diputa­do Robert Gar­cia, Senador Ron Wyden, Cit­i­zens for Respon­si­bil­i­ty and Ethics (CREW).