Ciudades de EE. UU. Limitan Cooperación Policial con Agentes de ICE.

Redac­ción Fron­tera Ink.

Ciu­dades de Esta­dos Unidos están pro­hi­bi­en­do cada vez más que sus depar­ta­men­tos de policía locales coop­eren con agentes fed­erales de inmi­gración, sumán­dose a la cre­ciente oposi­ción con­tra las políti­cas del gob­ier­no de Don­ald Trump. Pitts­burgh y Hous­ton apro­baron recien­te­mente medi­das que restrin­gen la colab­o­ración con el Ser­vi­cio de Inmi­gración y Con­trol de Adu­a­nas (ICE).

El martes, el con­cilio munic­i­pal de Pitts­burgh, Pen­sil­va­nia, votó de man­era unán­ime a favor de pro­hibir que la policía local otorgue acce­so a agentes fed­erales de migración a per­sonas detenidas. La medi­da tam­bién vetó la fir­ma de cualquier acuer­do con autori­dades fed­erales para arrestar inmi­grantes. Un día después, el gob­ier­no munic­i­pal de Hous­ton aprobó una dis­posi­ción más lim­i­ta­da que limi­ta la coop­eración de su Depar­ta­men­to de Policía con ICE.

Este incre­men­to en la resisten­cia local es parte de un coro de oposi­ción que tam­bién incluye a con­da­dos que han pro­hibido la insta­lación de cen­tros de deten­ción y a miles de per­sonas que exi­gen la lib­eración de niños encar­ce­la­dos. Stephen Miller, sub­jefe de gabi­nete de la Casa Blan­ca y arqui­tec­to prin­ci­pal de las políti­cas antimi­grantes, ha insis­ti­do en el plan de depor­tar a mil­lones. Sin embar­go, el declive en el apoyo públi­co ha lle­va­do a la Casa Blan­ca a reducir el número y el tono de las declara­ciones ofi­ciales sobre el tema.

La admin­is­tración reconoce que enfrenta críti­cas inclu­so entre sus bases más fieles, incluyen­do granjeros repub­li­canos en Wis­con­sin que depen­den de la mano de obra migrante y votantes lati­nos pro-Trump en Flori­da. Esta situación sub­raya la pre­sión diver­sa que enfrenta la Casa Blan­ca sobre sus tác­ti­cas migra­to­rias.

En Texas, más de 218 mil per­sonas, entre ellas fig­uras públi­cas como la músi­ca Janelle Monáe, el direc­tor de cine Spike Lee y la actriz Jodie Fos­ter, jun­to con dece­nas de pedi­atras, se han suma­do a una cam­paña para clausurar el Cen­tro de Deten­ción de Inmi­grantes Dil­ley, cer­ca de El Paso. Esta insta­lación, oper­a­da por la empre­sa pri­va­da Core­Civic, es actual­mente el cen­tro de arresto de famil­ias más grande del país.

En Utah, orga­ni­zadores locales se han mov­i­liza­do para fre­nar un proyec­to fed­er­al para con­stru­ir un cen­tro de deten­ción de migrantes cer­ca de Salt Lake City. La alcalde­sa Erin Menden­hall declaró a Utah News Dis­patch que están hacien­do “todo lo que se pue­da” para expre­sar por qué no es un lugar apropi­a­do para una insta­lación de ICE. En la región occi­den­tal de Pen­sil­va­nia, la agru­pación Front­line Dig­ni­ty ha capac­i­ta­do a más de mil activis­tas y real­izó una mar­cha de ocho días para protes­tar con­tra el cen­tro de proce­samien­to del Valle Moshan­non, la insta­lación de deten­ción de ICE más grande del noreste.

Las sev­eras tác­ti­cas del gob­ier­no esta­dounidense han tenido un efec­to sig­ni­fica­ti­vo en el flu­jo de inmi­grantes indoc­u­men­ta­dos en la fron­tera con Méx­i­co. En los últi­mos seis meses, un prome­dio men­su­al de solo 6,897 per­sonas fueron detenidas cruzan­do la fron­tera, la cifra men­su­al más baja des­de 1966, según cál­cu­los del Wash­ing­ton Office on Latin Amer­i­ca.

En otro frente, el gob­ier­no de Trump ha reduci­do drás­ti­ca­mente el límite anu­al de admisión de refu­gia­dos a solo 7,500 por año, en con­traste con los 125,000 bajo la admin­is­tración ante­ri­or. La excep­ción más notable ha sido para los sudafricanos blan­cos afrikáneres; en lo que va del año fis­cal, el 99.9 por cien­to de todos los refu­gia­dos admi­ti­dos fueron de esta minoría, con solo tres de los 4,449 refu­gia­dos has­ta la fecha proce­dentes de otros país­es, según reportó el Chris­t­ian Sci­ence Mon­i­tor.

El pres­i­dente Trump y Elon Musk, quien nació en Sudáfrica, han afir­ma­do la exis­ten­cia de un “geno­cidio blan­co” de granjeros en Sudáfrica. Sin embar­go, var­ios miles de estos “refu­gia­dos” que lle­garon a Esta­dos Unidos han regre­sa­do a su país. Citan­do altos cos­tos de vida, incluyen­do la salud, y temor a los tiro­teos masivos en su nue­va nación, la peri­odista Stacey Pat­ton señaló que “nada de esto sue­na como el com­por­tamien­to de gente huyen­do de una exter­mi­nación real”.

Crédi­tos: Jim Cason y David Brooks (cor­re­spon­sales), Wash­ing­ton Office on Latin Amer­i­ca, Utah News Dis­patch, Chris­t­ian Sci­ence Mon­i­tor, Stacey Pat­ton.