Redacción Frontera Ink.
Científicos de la Universidad de Colorado Boulder han descubierto que el eritritol, un edulcorante bajo en calorías común en muchos alimentos procesados, podría alterar la función de los vasos sanguíneos cerebrales y aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular. La investigación sugiere que el consumo de este sustituto del azúcar puede generar condiciones propicias para la formación de coágulos y la constricción vascular, según el estudio publicado el 2 de abril de 2026.
En experimentos de laboratorio, los investigadores expusieron células de vasos sanguíneos cerebrales humanos a cantidades de eritritol equivalentes a una porción de una bebida sin azúcar. En cuestión de horas, las células mostraron cambios preocupantes, incluyendo una disminución en la producción de óxido nítrico, que relaja los vasos, y un aumento de endotelina‑1, que los constriñe.
Además, se observó un incremento significativo del estrés oxidativo, caracterizado por niveles más altos de radicales libres dañinos. Estos factores combinados crean un ambiente que puede favorecer la aparición de un accidente cerebrovascular. El estudio también indicó que el eritritol redujo la capacidad de las células para producir un compuesto que disuelve naturalmente los coágulos, lo que podría dificultar la eliminación de obstrucciones sanguíneas.
Este hallazgo complementa una investigación previa a gran escala, que incluyó a 4,000 personas, la cual vinculó niveles elevados de eritritol en la sangre con un mayor riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular en un período de tres años. Mientras el estudio inicial estableció una correlación, la nueva investigación de la Universidad de Colorado Boulder busca establecer un vínculo más directo entre el edulcorante y los eventos cerebrovasculares.
No obstante, los investigadores subrayan que se necesita más investigación para establecer una conexión definitiva. Algunos expertos señalan que el eritritol también es producido naturalmente por el cuerpo, especialmente bajo estrés metabólico como la obesidad o la diabetes. Esto sugiere que los niveles elevados podrían reflejar una condición de salud subyacente más que un problema dietético exclusivamente.
Créditos: Luis Prada, artículo del 2 de abril de 2026, Universidad de Colorado Boulder.





