La administración Trump mantiene una postura de “esperar y ver” tras la última ronda de contactos indirectos en Suiza. Según fuentes oficiales, los avances diplomáticos han sido discretos y todavía no se logra un consenso sobre los puntos más conflictivos del programa nuclear persa. Desde la Casa Blanca, Karoline Leavitt enfatizó que la pelota está en la cancha de Teherán, de quien se esperan detalles técnicos en las próximas semanas.
El tono de Washington combina la apertura al diálogo con una advertencia severa: la Casa Blanca instó al régimen iraní a aprovechar la ventana de oportunidad actual para evitar consecuencias militares. “El presidente tomará una decisión en su momento”, afirmó Leavitt, evitando confirmar o desmentir los planes de una ofensiva armada. El complejo proceso negociador, que cuenta con el respaldo mediador de Omán, ha puesto frente a frente —de forma indirecta— a figuras clave como Jared Kushner y el ministro iraní Abás Araqchí.
Leavitt advirtió que pactar con la actual administración sería la decisión más estratégica para Irán, dejando entrever que la alternativa diplomática busca evitar una escalada bélica. Si bien Trump prioriza el diálogo, la portavoz no descartó el uso de la fuerza, afirmando que existen “argumentos suficientes” para un eventual ataque si la diplomacia fracasa. El equipo liderado por Steve Witkoff y Jared Kushner mantuvo este martes contactos indirectos con el canciller iraní, Abás Araqchí, bajo la mediación de Omán.





