Bajo la lupa de Washington: DHS exige a redes sociales desenmascarar a críticos de ICE

Redac­ción Fron­tera Ink.

El Depar­ta­men­to de Seguri­dad Nacional (DHS) ha inten­si­fi­ca­do una ofen­si­va legal con­tra el anon­i­ma­to en inter­net, envian­do cien­tos de cita­ciones admin­is­tra­ti­vas a gigantes tec­nológi­cos como Google, Meta, Red­dit y Dis­cord. El obje­ti­vo: obten­er nom­bres, corre­os elec­tróni­cos y números tele­fóni­cos de usuar­ios que crit­i­can o ras­tre­an las activi­dades del Ser­vi­cio de Inmi­gración y Con­trol de Adu­a­nas (ICE).

Según rev­e­laron fun­cionar­ios y emplea­d­os del sec­tor tec­nológi­co al diario The New York Times, la admin­is­tración bus­ca iden­ti­ficar a las per­sonas detrás de cuen­tas que aler­tan sobre la ubi­cación de agentes de inmi­gración en tiem­po real. Aunque estas empre­sas sue­len revis­ar las solic­i­tudes antes de cumplir­las, algu­nas como Google y Meta ya han entre­ga­do infor­ma­ción en cier­tos casos, noti­f­i­can­do a los usuar­ios afec­ta­dos para que inten­ten defend­er­se legal­mente en un pla­zo de 10 a 14 días.

El gob­ier­no se está toman­do más lib­er­tades de las que solía tomarse, advir­tió Steve Loney, abo­ga­do de la Unión Amer­i­cana de Lib­er­tades Civiles (ACLU). Es otro niv­el de fre­cuen­cia y fal­ta de ren­di­ción de cuen­tas.

A difer­en­cia de una orden de arresto, estas cita­ciones admin­is­tra­ti­vas no requieren la aprobación de un juez. El DHS argu­men­ta que tiene “amplia autori­dad” para emi­tir­las y que su obje­ti­vo es garan­ti­zar la seguri­dad de los ofi­ciales en el cam­po. Sin embar­go, defen­sores de los dere­chos civiles sostienen que se tra­ta de una her­ramien­ta para silen­ciar la disiden­cia y el mon­i­toreo comu­ni­tario.

Un caso reciente en el con­da­do de Mont­gomery, Pen­sil­va­nia, ilus­tra la ten­sión: la cuen­ta “Mont­co Com­mu­ni­ty Watch”, que infor­ma sobre avis­tamien­tos de ICE en inglés y español, fue blan­co de una de estas cita­ciones. La ACLU inter­vi­no legal­mente argu­men­tan­do que el gob­ier­no ata­ca­ba la lib­er­tad de expre­sión, lo que llevó al Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia a reti­rar la solic­i­tud antes de que un juez pudiera emi­tir un fal­lo que sen­tara un prece­dente.

Esta estrate­gia coin­cide con declara­ciones recientes de fun­cionar­ios fed­erales que bus­can crear bases de datos de per­sonas que inter­fier­an con oper­a­tivos migra­to­rios, suma­do al uso de tec­nología de reconocimien­to facial en protes­tas en ciu­dades como Chica­go y Min­neapo­lis.

Crédi­tos: Infor­ma­ción basa­da en la inves­ti­gación de Sheera Frenkel y Mike Isaac para The New York Times.