Imagen por: John F. Williams | U.S. Navy.
Redacción Frontera Ink.
Lo que inicialmente se manejó como una incursión de drones del crimen organizado, resultó ser algo mucho más complejo: el despliegue de armamento láser de última generación. Fuentes del Pentágono confirmaron que el cierre del espacio aéreo en El Paso este pasado 11 de febrero fue provocado por el uso de un sistema láser anti-drones operado por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
De acuerdo con informes de CNN, el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, autorizó recientemente el préstamo de esta tecnología militar a la CBP para combatir la presencia de aeronaves no tripuladas en la frontera. Sin embargo, la potencia y naturaleza de estos sistemas de “energía dirigida” obligaron a la Administración Federal de Aviación (FAA) a suspender todos los vuelos comerciales para evitar riesgos catastróficos.
El Departamento de Defensa ha acelerado agresivamente el desarrollo de estas armas. Aunque la investigación comenzó en los años 60, es apenas en la última década cuando han logrado avances significativos. Estos láseres de alta energía están diseñados para derribar drones, cohetes y morteros de forma casi instantánea, utilizando energía eléctrica en lugar de proyectiles físicos.
Necesitamos continuar en este camino. El sueño de un láser en cada unidad puede hacerse realidad, declaró recientemente el Vicealmirante Brendan McLane, subrayando la prioridad que el Pentágono otorga a esta tecnología frente al auge de drones comerciales utilizados con fines ilícitos.
Este incidente pone al descubierto la creciente militarización de la vigilancia fronteriza y la fricción que esto genera con la seguridad de la aviación civil. Mientras el Ejército ha realizado pruebas exitosas en el campo de misiles de White Sands, Nuevo México, su aplicación en zonas urbanas como El Paso ha demostrado tener consecuencias logísticas masivas para la ciudadanía.
Créditos: Información basada en el reporte de Haley Britzky para CNN.





