5 rituales diarios que definen a las parejas más felices, según la psicología.

Redac­ción Fron­tera Ink.

En el rit­mo frenéti­co de la vida mod­er­na, donde el tra­ba­jo y los trasla­dos con­sumen la may­or parte del día, es común que las pare­jas lleguen al fin de sem­ana sin­tién­dose como extraños vivien­do bajo el mis­mo techo. Sin embar­go, el Dr. Mark Tra­vers, psicól­o­go espe­cial­iza­do en rela­ciones, sostiene que la clave de la esta­bil­i­dad no está en las grandes escapadas de sába­do y domin­go, sino en pequeños hábitos estratégi­cos real­iza­dos de lunes a viernes. La conex­ión real no requiere más tiem­po, sino may­or inten­ción.

De acuer­do con el espe­cial­ista, las pare­jas con nive­les más altos de sat­is­fac­ción prac­ti­can cin­co rit­uales clave que la may­oría suele des­cuidar por el ago­tamien­to o la ruti­na:

  1. Micro-ruti­na matuti­na: En lugar de salir dis­para­dos ante la alar­ma, los mat­ri­mo­nios exi­tosos ded­i­can de 5 a 10 min­u­tos para conec­tar antes del caos. Ya sea un abra­zo antes de lev­an­tarse o preparar el café jun­tos en silen­cio, este acto envía un men­saje poderoso: “No impor­ta qué tan difí­cil sea el día, esta­mos jun­tos en esto”.
  2. El “check-in” de aten­ción: No se tra­ta de hablar de logís­ti­ca (como quién pasará por el súper), sino de enviar un men­saje, meme o anéc­do­ta ráp­i­da que diga “estoy pen­san­do en ti”. Estos breves con­tac­tos durante el almuer­zo o un des­can­so actúan como poten­ci­adores del esta­do de áni­mo y mantienen la intim­i­dad emo­cional acti­va durante la jor­na­da lab­o­ral.
  3. El reini­cio indi­vid­ual: Paradóji­ca­mente, para estar bien acom­paña­dos, primero hay que desconec­tarse. Las pare­jas más sanas respetan un tiem­po a solas al lle­gar a casa (ejer­ci­cio, lec­tura o una ducha) para lib­er­ar el estrés del tra­ba­jo. Esto evi­ta que el mal humor de la ofic­i­na se desquite con la pare­ja y per­mite una pres­en­cia más paciente y con­sciente al reunirse.
  4. Tiem­po de “nosotros” sagra­do: En lugar de colap­sar cada quien en su extremo del sofá con el celu­lar, las pare­jas felices pro­te­gen al menos un momen­to com­par­tido sin pan­tallas. Ya sea cenar jun­tos o ver un pro­gra­ma de triv­ia, el req­ui­si­to es la aten­ción indi­visa: sin niños, sin tar­eas y sin noti­fi­ca­ciones per­mi­ti­das.
  5. La “audi­toría” noc­tur­na: Antes de dormir, real­izan un chequeo emo­cional rápi­do. No es para resolver con­flic­tos pro­fun­dos, sino para pre­gun­tar: “¿Cómo estás, de ver­dad?” o “¿Esta­mos bien?”. Este hábito per­mite expre­sar agradec­imien­tos o dis­cul­pas pen­di­entes, evi­tan­do que los pequeños resen­timien­tos se acu­mulen y estallen durante el fin de sem­ana.

Imple­men­tar estos rit­uales per­mite que la relación se man­ten­ga alin­ea­da emo­cional­mente sin necesi­dad de esfuer­zos exhaus­tivos. Para el Dr. Tra­vers, la intim­i­dad es un mús­cu­lo que se entre­na diari­a­mente; des­cuidar­lo durante la sem­ana es el error más común que ter­mi­na por ero­sion­ar inclu­so los lazos más fuertes.

Crédi­tos: Infor­ma­ción basa­da en el análi­sis del Dr. Mark Tra­vers para CNBC Make It.