Señales Inesperadas Podrían Alertar Sobre Disfunciones Tiroideas.

Redac­ción Fron­tera Ink.

Más allá de los sín­tomas clási­cos como la variación de peso o alteraciones en el rit­mo cardía­co, una serie de señales menos evi­dentes pueden indicar prob­le­mas con la tiroides, una glán­du­la en for­ma de mari­posa ubi­ca­da en la parte frontal del cuel­lo. Tan­to el hipotiroidis­mo, una tiroides hipoac­ti­va, como el hiper­tiroidis­mo, una tiroides hiper­ac­ti­va, pueden man­i­fes­tarse a través de indi­cadores sor­pren­dentes que afectan diver­sas fun­ciones cor­po­rales. Iden­ti­ficar estos sig­nos inusuales es cru­cial para un diag­nós­ti­co tem­pra­no.

La “niebla cere­bral” es un sín­toma común del hipotiroidis­mo. Esta condi­ción, en la que la glán­du­la tiroides no pro­duce sufi­cientes hor­monas, puede difi­cul­tar la con­cen­tración, la memo­ria y la clar­i­dad del pen­samien­to, impactan­do las fun­ciones cog­ni­ti­vas.

Los cam­bios en el esta­do de áni­mo tam­bién pueden estar vin­cu­la­dos a prob­le­mas tiroideos. La depre­sión a menudo se aso­cia con el hipotiroidis­mo, mien­tras que la ansiedad es una man­i­festación fre­cuente del hiper­tiroidis­mo, alteran­do el bien­es­tar emo­cional de los indi­vid­u­os.

Las com­pli­ca­ciones durante el embara­zo son más prob­a­bles en mujeres con trastornos tiroideos no trata­dos. Esto incluye un may­or ries­go de preeclamp­sia, abor­tos espon­tá­neos, morti­natos, nacimien­tos pre­matur­os o bebés con bajo peso al nac­er.

Las irreg­u­lar­i­dades men­stru­ales, como peri­o­dos muy ligeros, muy abun­dantes o com­ple­ta­mente ausentes, pueden ser indica­tivos de una dis­fun­ción tiroidea. En ado­les­centes, un ini­cio muy tem­pra­no o muy tardío de la men­struación tam­bién podría ser una señal.

Un ros­tro hin­cha­do o de aspec­to pas­toso, espe­cial­mente en pár­pa­dos, labios y lengua, puede deberse a la reten­ción de líqui­dos aso­ci­a­da a una tiroides que no fun­ciona cor­rec­ta­mente. Este exce­so de flu­i­do es un sig­no de dese­qui­lib­rio hor­mon­al.

Prob­le­mas de visión, como visión bor­rosa o doble, pueden sur­gir de la acu­mu­lación de líqui­do en los teji­dos alrede­dor de los ojos, una condi­ción cono­ci­da como enfer­medad ocu­lar tiroidea. Esta afec­ción puede agrandar los mús­cu­los que con­trolan los ojos.

El sín­drome del túnel carpi­ano, car­ac­ter­i­za­do por entu­mec­imien­to, hormigueo y debil­i­dad en los dedos, tam­bién puede ser cau­sa­do por una tiroides dis­fun­cional. La reten­ción de líqui­do infla­ma los teji­dos en la muñe­ca, pre­sio­n­an­do los nervios que van hacia las manos.

Cam­bios en la per­cep­ción del sabor de los ali­men­tos sug­ieren una alteración en el pro­ce­so gus­ta­ti­vo, influ­en­ci­a­do tan­to por la boca como por el cere­bro. Una tiroides dese­qui­li­bra­da puede inter­ferir en esta inter­ac­ción, hacien­do que los sabores se perciban de man­era difer­ente.

Una dis­min­u­ción del deseo sex­u­al puede ser un sig­no de hipotiroidis­mo. Cuan­do el metab­o­lis­mo se ralen­ti­za, la pro­duc­ción de hor­monas sex­u­ales puede verse afec­ta­da, impactan­do la libido.

La pér­di­da de cabel­lo, más allá de lo nor­mal, que resul­ta en un adel­gaza­mien­to gen­er­al o una may­or vis­i­bil­i­dad del cuero cabel­lu­do, puede indicar un trastorno tiroideo severo y pro­lon­ga­do. Esto afec­ta la salud capi­lar de man­era sig­ni­fica­ti­va.

La pre­sión arte­r­i­al alta es otra man­i­festación; el hipotiroidis­mo puede reducir la flex­i­bil­i­dad de los vasos san­guí­neos, mien­tras que el hiper­tiroidis­mo puede aumen­tar la pre­sión arte­r­i­al y el rit­mo cardía­co.

Prob­le­mas gas­troin­testi­nales, como el estreñimien­to, son comunes en el hipotiroidis­mo. Por otro lado, la fre­cuen­cia aumen­ta­da de las deposi­ciones o heces blandas y líquidas pueden ser indica­tivos de hiper­tiroidis­mo.

Crédi­tos: Infor­ma­ción redac­ta­da por Rachel Reiff Ellis y revisa­da médica­mente por la Dra. Jabeen Begum el 20 de febrero de 2025.