Redacción Frontera Ink.
El Observatorio Fiscal Internacional (ITO) ha propuesto un impuesto del 2% sobre el patrimonio de individuos con más de 100 millones de dólares en Latinoamérica, con el fin de contrarrestar la regresividad fiscal que beneficia a los ultrarricos. Un informe del ITO, comisionado por la presidencia brasileña de la Plataforma de Cooperación Tributaria de América Latina (PTLAC), señala que la fortuna de este grupo crece a un ritmo considerablemente mayor que la del resto de la población.
Latinoamérica se posiciona como la segunda región con mayores desigualdades a nivel global, donde el 10% más adinerado concentra el 60% de los ingresos. En contraste, el 50% más pobre de la población apenas recibe el 7% de los ingresos, según el estudio del ITO que abarca siete países de la región.
Vicente Silva, coordinador del informe del ITO, explicó a EFE que la estrategia más eficaz para abordar la regresividad fiscal en la cúspide es implementar un impuesto a la riqueza de los ultrarricos. Cada análisis sobre la contribución tributaria por estratos sociales consistentemente muestra un patrón: cuanto mayor es la riqueza, menor es la proporción de impuestos pagados.
La carga tributaria en la región es relativamente baja, promediando el 21.3% del Producto Interno Bruto (PIB), significativamente inferior al 34.1% de promedio en la OCDE. Esta situación limita la inversión en áreas críticas como sanidad, educación, adaptación al cambio climático e infraestructura, exacerbada por problemas de financiación de la deuda.
El estudio resalta una “paradoja” en la que los multimillonarios pagan, en promedio, menos de la mitad de impuestos proporcionales sobre sus ingresos en comparación con la media de la población. En Brasil, por ejemplo, el 0.001% más rico abona un 19.7% de impuestos, mientras la tasa efectiva promedio es del 42.5%.
Esta disparidad se atribuye principalmente a dos factores: la limitada generación de ingresos sujetos a impuestos directos por parte de los ultrarricos, ya que las plusvalías de acciones solo se gravan al ejecutarse, y el uso de sociedades holding que permiten tributar bajo exenciones corporativas en lugar de impuestos sobre la renta personal.
El ITO argumenta que solo una tasa mínima sobre la riqueza, como el 2% sugerido, puede corregir esta regresividad en la cima de la escala, dado que la base imponible del patrimonio es más difícil de manipular que la de los ingresos. Esta propuesta no es un impuesto al patrimonio tradicional, ya que contempla y descuenta otros tributos abonados para que el total no exceda el 2%.
Se estima que la implementación de este impuesto en los siete países analizados generaría alrededor de 24.000 millones de dólares anuales. Esta cifra representa aproximadamente el 3% de los ingresos fiscales totales de la región o el 0.6% del PIB, proporcionando recursos adicionales cruciales para el desarrollo social y económico.
Créditos: Observatorio Fiscal Internacional (ITO), EFE, Plataforma de Cooperación Tributaria de América Latina (PTLAC).





