Redacción Frontera Ink.
Para quienes enfrentan un diagnóstico de cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC), un examen de biomarcadores puede ser la diferencia entre un tratamiento genérico y uno diseñado a la medida. Una de las piezas clave en este rompecabezas médico es la mutación del EGFR o Receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico, una proteína que, al alterarse, ordena a las células crecer y dividirse sin control, originando el cáncer.
La detección de esta mutación permite a los especialistas aplicar la medicina de precisión. En lugar de atacar a ciegas, los médicos eligen terapias que buscan y bloquean específicamente las señales de crecimiento de estas células cancerosas.
¿Quiénes deben realizarse esta prueba?
Aunque cualquier paciente con cáncer de pulmón puede presentarla, las estadísticas en Estados Unidos indican que entre el 10% y el 15% de los casos son positivos a EGFR. Esta mutación suele ser más frecuente en mujeres y en personas con poco o nulo historial de tabaquismo. Los expertos recomiendan el testeo en tres escenarios clave:
- Ante la sospecha de cáncer de pulmón durante una biopsia inicial.
- Tras un diagnóstico confirmado de cáncer.
- Si el cáncer regresa después de haber completado un tratamiento.
Innovación en el diagnóstico
Existen dos vías principales para detectar estas mutaciones. La primera es la biopsia de tejido, que a menudo utiliza la misma muestra del diagnóstico inicial. La segunda es la biopsia líquida, un análisis de sangre menos invasivo y más rápido, ideal para monitorear si el cáncer se ha vuelto resistente a un medicamento y decidir el siguiente paso.
El impacto en el tratamiento
Contar con un resultado positivo a EGFR abre un abanico de opciones aprobadas por la FDA. Medicamentos conocidos como inhibidores de tirosina quinasa (TKI) pueden bloquear eficazmente las señales de crecimiento. Además, terapias más recientes como el anticuerpo biespecífico amivantamab-vmjw (Rybrevant) están diseñadas para atacar mutaciones más raras, como las inserciones del exón 20.
Debido a que el cáncer suele adaptarse y dejar de responder a un fármaco con el tiempo, la busqueda de biomarcadores permite a los médicos cambiar la estrategia de manera informada, asegurando que el paciente siempre cuente con la mejor opción disponible según la evolución de su enfermedad.
Créditos: Información basada en el artículo de Rachel Reiff Ellis para WebMD, con revisión médica de la Dra. Laura J. Martin.





