Microplásticos Revelan Amenaza Microbiológica y Genética, Llevando a Nueva Directiva de la UE.

Redac­ción Fron­tera Ink.

Los microplás­ti­cos, omnipresentes en el medio ambi­ente, rep­re­sen­tan una ame­naza mucho más com­ple­ja de lo que se creía, actuan­do como vehícu­los para patógenos y genes de resisten­cia a los antibióti­cos, según nuevas inves­ti­ga­ciones. Esta situación ha impul­sa­do a la Unión Euro­pea a apro­bar una direc­ti­va que exige tratamien­tos de aguas resid­uales más avan­za­dos para mit­i­gar estos ries­gos cre­cientes para la salud públi­ca y ambi­en­tal.

Cien­tí­fi­cos han iden­ti­fi­ca­do que estas partícu­las de menos de cin­co milímet­ros no via­jan ais­ladas, sino que sir­ven de super­fi­cie para comu­nidades micro­bianas, un fenó­meno cono­ci­do como “plas­t­is­fera”. Este eco­sis­tema flotante per­mite a los microor­gan­is­mos sobre­vivir en condi­ciones adver­sas y dis­per­sarse a largas dis­tan­cias, facil­i­tan­do el inter­cam­bio de mate­r­i­al genéti­co.

El peli­gro inher­ente a la plas­t­is­fera rad­i­ca en su capaci­dad para fun­cionar como pun­tos calientes de inter­cam­bio genéti­co. En estas biopelícu­las, las bac­te­rias inter­cam­bian “secre­tos” de super­viven­cia, incluyen­do genes que con­fieren resisten­cia a los antibióti­cos, lo que podría anu­lar la efi­ca­cia de medica­men­tos actuales.

En respues­ta a esta cri­sis silen­ciosa, la Unión Euro­pea aprobó la Direc­ti­va (UE) 2024/3019 sobre el tratamien­to de las aguas resid­uales urbanas. Esta leg­is­lación actu­al­iza nor­ma­ti­vas con más de tres décadas de antigüedad, adap­tán­dolas a desafíos mod­er­nos como los micro­con­t­a­m­i­nantes y la resisten­cia antimi­cro­biana.

La nue­va ley reconoce que las plan­tas de tratamien­to de aguas resid­uales con­ven­cionales no fueron dis­eñadas para elim­i­nar estas dimin­u­tas partícu­las ni la car­ga genéti­ca aso­ci­a­da. Por ello, la direc­ti­va establece la oblig­a­to­riedad de imple­men­tar tratamien­tos más rig­urosos y avan­za­dos de for­ma pro­gre­si­va, con un pla­zo has­ta el año 2045.

Den­tro de este nue­vo mar­co reg­u­la­to­rio, la tec­nología de mem­branas, par­tic­u­lar­mente los bior­re­ac­tores de mem­brana (MBR), emerge como una solu­ción clave. Los MBR com­bi­nan el tratamien­to biológi­co con una bar­rera físi­ca de fil­tración extremada­mente fina, superan­do las capaci­dades de los méto­dos tradi­cionales.

Las mem­branas de ultra­fil­tración uti­lizadas en los MBR poseen poros tan pequeños que pueden inter­cep­tar micro y nanoplás­ti­cos, bac­te­rias resistentes y frag­men­tos de ADN libre que con­tienen genes de resisten­cia. Un estu­dio reciente, pub­li­ca­do en la revista *Sep­a­ra­tion and Purifi­ca­tion Tech­nol­o­gy*, eval­uó la efi­ca­cia de los sis­temas MBR para elim­i­nar mez­clas com­ple­jas de plás­ti­cos dimin­u­tos, con­fir­man­do su alta capaci­dad.

Los resul­ta­dos del estu­dio, real­iza­do en el mar­co del proyec­to nacional EMERGING, demostraron que estos sis­temas pueden elim­i­nar has­ta el 99.99% de microplás­ti­cos, dejan­do los nanoplás­ti­cos en nive­les traza. Además, el rendimien­to biológi­co de los MBR no se vio afec­ta­do por la acu­mu­lación de plás­ti­cos, man­te­nien­do una elim­i­nación efi­caz de mate­ria orgáni­ca y otros con­t­a­m­i­nantes.

Esta tec­nología rep­re­sen­ta un avance sig­ni­fica­ti­vo al inter­rum­pir el ciclo de dis­per­sión de la plas­t­is­fera, previnien­do la propa­gación de vec­tores de resisten­cia al medio ambi­ente. Su efi­ca­cia con­tribuye a pro­te­ger los recur­sos hídri­cos y facili­ta la reuti­lización del agua en un con­tex­to de cre­ciente escasez.

Crédi­tos: The Con­ver­sa­tion, Ser­e­na Moli­na Martínez (Inves­ti­gado­ra, IMDEA AGUA), Junkal Land­abu­ru Aguirre (Inves­ti­gado­ra, IMDEA AGUA), Direc­ti­va (UE) 2024/3019, revista *Sep­a­ra­tion and Purifi­ca­tion Tech­nol­o­gy*.