Lobos de Chernóbil Exhiben Adaptaciones Genéticas a la Radiación, Según Científicos.

Frontera Ink

Redac­ción Fron­tera Ink.

Cien­tí­fi­cos de la Uni­ver­si­dad de Prince­ton han des­cu­bier­to que los lobos gris­es que habi­tan la Zona de Exclusión de Chernó­bil, casi cua­tro décadas después del desas­tre nuclear de 1986, pre­sen­tan adapta­ciones genéti­cas úni­cas que podrían con­ferir­les resisten­cia al cáncer induci­do por la radiación. Estos hal­laz­gos abren una nue­va vía para com­pren­der cómo la vida se adap­ta a entornos extremos.

Hace cuarenta años, la explosión del reac­tor de la Cen­tral Nuclear de Chernó­bil irradió una vas­ta región de Ucra­nia y Bielor­ru­sia, forzan­do la evac­uación de dece­nas de miles de per­sonas. Des­de entonces, la zona ha per­maneci­do may­or­mente restringi­da, per­mi­tien­do que la vida sil­vestre pros­pere en ausen­cia de activi­dad humana. Un cen­so de 2015 rev­eló que la abun­dan­cia de lobos en la zona era siete veces may­or que en reser­vas nat­u­rales no con­t­a­m­i­nadas cer­canas.

El equipo de inves­ti­gación, lid­er­a­do por los biól­o­gos evo­lu­tivos Cara Love y Shane Camp­bell-Sta­ton de Prince­ton, recolec­tó mues­tras de san­gre de lobos den­tro de la zona de exclusión, así como de pobla­ciones en Bielor­ru­sia (con menor radiación) y en el Par­que Nacional de Yel­low­stone (con nive­les de radiación nor­males). Su análi­sis iden­ti­ficó 3,180 genes que se com­por­tan de man­era difer­ente en los lobos de Chernó­bil en com­para­ción con las otras pobla­ciones.

De man­era cru­cial, los inves­ti­gadores señalaron que 23 de estos genes rela­ciona­dos con el cáncer mostraron may­or activi­dad en los lobos de Chernó­bil. Estos genes están aso­ci­a­dos con mejores tasas de super­viven­cia para cier­tos tipos de cáncer en humanos. La teoría de tra­ba­jo sug­iere que décadas de exposi­ción a pre­sas y un entorno radi­ac­ti­vo a través de múlti­ples gen­era­ciones han deja­do una huel­la en el ADN de los lobos.

Shane Camp­bell-Sta­ton explicó a NPR que no pueden deter­mi­nar con certeza si esta adaptación sig­nifi­ca que los lobos desar­rol­lan menos cáncer o si lo sobre­viv­en mejor. “Podría haber variación genéti­ca den­tro de la población que per­mi­ta que algunos indi­vid­u­os sean más resistentes o resilientes frente a esa radiación”, afir­mó el inves­ti­gador, aña­di­en­do que “o podría ser resisten­cia, y a pesar de la exposi­ción a la radiación, sim­ple­mente no con­traen cáncer con tan­ta fre­cuen­cia”.

La Zona de Exclusión, que abar­ca aprox­i­mada­mente 4,200 kilómet­ros cuadra­dos, se ha con­ver­tido en un lab­o­ra­to­rio acci­den­tal a largo pla­zo para estu­di­ar la adaptación biológ­i­ca. Aunque el estu­dio aún no ha sido pub­li­ca­do en una revista con revisión por pares, Camp­bell-Sta­ton pre­sen­tó los hal­laz­gos en una con­fer­en­cia en 2024. El equipo aho­ra colab­o­ra con biól­o­gos espe­cial­iza­dos en cáncer para explo­rar posi­bles apli­ca­ciones en el tratamien­to del cáncer humano.

Crédi­tos: Ash­ley Fike, Cara Love, Shane Camp­bell-Sta­ton, Uni­ver­si­dad de Prince­ton, NPR.