Redacción Frontera Ink.
El Gobierno Federal ha lanzado una ofensiva sin precedentes para desmantelar las redes de contrabando de combustible en los principales puertos del país. Según documentos oficiales revisados este jueves, la Secretaría de la Función Pública encabeza investigaciones internas en las administraciones portuarias de Guaymas, Tampico y Ensenada, así como en la Marina y la agencia de Aduanas, tras detectarse una sofisticada operación de fraude fiscal ligada al crimen organizado.
La investigación, que cobró relevancia tras reportes de inteligencia en 2025, señala que los cárteles han evolucionado: ya no solo roban combustible de ductos, sino que ahora utilizan buques cisterna para importar diésel y gasolina desde Estados Unidos falsificando pedimentos. Al declarar el combustible como “lubricantes exentos de impuestos”, los contrabandistas evaden gravámenes millonarios que representan más de la mitad del valor de la carga. Tan solo en un caso documentado en Ensenada, el Estado perdió 7 millones de dólares en recaudación.
El Departamento del Tesoro de EE. UU. advierte que el combustible ilícito se ha convertido en la segunda fuente de ingresos más grande para los cárteles mexicanos, solo por detrás del narcotráfico. Informes de seguridad sugieren que esta logística de alto nivel no sería posible sin la colusión de “insiders” en los puertos y agencias aduanales. De hecho, el año pasado ya fueron arrestadas 14 personas en Tampico, incluyendo personal de la Marina y agentes aduanales, bajo sospecha de facilitar estas operaciones.
Esta presión interna coincide con las exigencias del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia la administración de Claudia Sheinbaum para frenar el flujo de recursos hacia grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Mientras la oposición en el Senado exige castigos para los altos mandos implicados, el Gobierno Federal blinda sus puertos en una estrategia que busca no solo recuperar la soberanía energética, sino asfixiar las finanzas de las organizaciones criminales que han convertido los muelles en su nueva mina de oro.
Créditos: Información basada en la investigación de Stefanie Eschenbacher para Reuters y documentos del Senado de la República.





