Fallo de Inmunidad Presidencial de SCOTUS Moldea Impulso de Poder de Trump.

Redac­ción Fron­tera Ink.

Casi dos años después de que el Tri­bunal Supre­mo emi­tiera un fal­lo trascen­den­tal en 2024 que con­cedía al pres­i­dente Don­ald Trump inmu­nidad pres­i­den­cial de amplio alcance, el impacto de la decisión en el gob­ier­no esta­dounidense está emergien­do a medi­da que Trump y sus abo­ga­dos invo­can repeti­da­mente el caso para con­sol­i­dar un poder pres­i­den­cial expan­si­vo.

Esta estrate­gia, cal­i­fi­ca­da como una “arqui­tec­tura” en con­struc­ción por James Sam­ple, exper­to con­sti­tu­cional de Hof­s­tra Law, se obser­va en las solic­i­tudes de emer­gen­cia pre­sen­tadas por la admin­is­tración Trump ante el Tri­bunal Supre­mo. Una revisión de ABC News de 29 de estas solic­i­tudes, un número sin prece­dentes, rev­eló que casi un ter­cio citó direc­ta­mente la opinión may­ori­taria del pres­i­dente del Tri­bunal Supre­mo, John Roberts, en el caso *Trump con­tra Esta­dos Unidos*.

Los abo­ga­dos de Trump han ref­er­en­ci­a­do la decisión de inmu­nidad al menos 21 veces, argu­men­tan­do por un poder “irrestric­to” para des­pedir a emplea­d­os del poder ejec­u­ti­vo, un con­trol “irre­vis­able” sobre asun­tos de ter­ror­is­mo, com­er­cio e inmi­gración, y autori­dad abso­lu­ta como coman­dante en jefe para desple­gar tropas en apoyo de la ley inter­na. El procu­rador gen­er­al John Sauer, citan­do a Roberts, afir­mó que la Con­sti­tu­ción crea un “ejec­u­ti­vo enér­gi­co e inde­pen­di­ente”, no uno “sub­or­di­na­do”.

Si bien el tri­bunal ha mostra­do una incli­nación gen­er­al a favor de la visión de la admin­is­tración sobre la autori­dad pres­i­den­cial para remover emplea­d­os fed­erales y super­vis­ar agen­cias, la ref­er­en­cia explíci­ta a *Trump con­tra Esta­dos Unidos* en sus propias deci­siones en favor de la admin­is­tración ha dis­minui­do des­de enero de 2025. Esto ha lle­va­do a algunos anal­is­tas a cues­tionar el sig­nifi­ca­do a largo pla­zo de la decisión, según Sarah Isgur, edi­to­ra de SCO­TUS­blog.

En varias oca­siones, apela­ciones de Trump basadas en la decisión de inmu­nidad han sido rec­haz­adas. Por ejem­p­lo, en abril de 2025, el tri­bunal declinó acep­tar los argu­men­tos de la admin­is­tración de que la deportación de Kil­mar Abrego Gar­cia esta­ba entre­laza­da con las “impor­tantes respon­s­abil­i­dades de rela­ciones exte­ri­ores” del pres­i­dente, que Roberts había señal­a­do como fuera del alcance de la revisión judi­cial.

Asimis­mo, una may­oría de jue­ces deses­timó el argu­men­to de Trump de que un blo­queo judi­cial a su despliegue de la Guardia Nacional en Chica­go infringía poderes con­sti­tu­cionales cen­trales como coman­dante en jefe, detal­la­dos en la opinión de Roberts. Isgur sug­iere que, aunque la Corte ha crea­do un pres­i­dente más poderoso sobre el ejec­u­ti­vo, tam­bién ha con­fig­u­ra­do una pres­i­den­cia más débil que debe recur­rir al Con­gre­so para cam­bios leg­isla­tivos sig­ni­fica­tivos.

La decisión *Trump con­tra Esta­dos Unidos* tam­bién estable­ció la idea de que el pres­i­dente tiene autori­dad exclu­si­va para hac­er cumplir la ley fed­er­al y dis­cre­ción de proce­samien­to sin restric­ciones. Jack Gold­smith, pro­fe­sor de Dere­cho de Har­vard, ha señal­a­do que esta dis­cusión sobre el poder exclu­si­vo sobre la inves­ti­gación y el proce­samien­to prob­a­ble­mente lle­vará al Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia a ampli­ar los límites de esta dis­cre­ción.

En su segun­do manda­to, el pres­i­dente Trump ha ejer­ci­do un papel acti­vo en la apli­cación de la ley, dirigien­do per­sonal­mente al Fis­cal Gen­er­al y a otros fun­cionar­ios supe­ri­ores sobre a quién inves­ti­gar y proce­sar. Ha impul­sa­do la imputación de opo­nentes percibidos, inclu­i­dos el exdi­rec­tor del FBI James Comey y el senador cal­i­for­ni­ano Adam Schiff, y ha sug­eri­do que miem­bros del Con­gre­so que crit­i­can a los mil­itares sean “arresta­dos y juz­ga­dos”.

La opinión del Tri­bunal Supre­mo en el caso de inmu­nidad pres­i­den­cial reafir­ma el dere­cho del pres­i­dente a par­tic­i­par acti­va­mente en tales dis­cu­siones. Roberts escribió que el pres­i­dente puede dis­cu­tir “posi­bles inves­ti­ga­ciones y proce­samien­tos con el Fis­cal Gen­er­al” para cumplir con su deber con­sti­tu­cional de “cuidar que las leyes se eje­cuten fiel­mente”, aña­di­en­do que un pres­i­dente tiene “autori­dad exclu­si­va sobre las fun­ciones de inves­ti­gación y per­se­cu­ción del Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia y sus fun­cionar­ios”.

No obstante, el uso de fis­cales crim­i­nales con fines par­tidis­tas no está respal­da­do por las citas del caso, advir­tió Isgur. Una encues­ta de Mar­quette Law School de noviem­bre de 2025 encon­tró que el 55% de los esta­dounidens­es cree que Trump está uti­lizan­do el Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia para pre­sen­tar car­gos injus­ti­fi­ca­dos con­tra sus opo­nentes. La mis­ma encues­ta rev­eló que el 56% desaprue­ba la for­ma en que el Tri­bunal Supre­mo está real­izan­do su tra­ba­jo.

Gold­smith ha crit­i­ca­do la decisión de la Corte por ser “incau­ta y exce­si­va­mente amplia” en sus defini­ciones de poderes pres­i­den­ciales exclu­sivos, antic­i­pan­do que los pres­i­dentes la uti­lizarán a su favor has­ta que el Tri­bunal, en una reflex­ión más con­sid­er­a­da, reconoz­ca su impru­den­cia y mod­i­fique su cur­so.

Crédi­tos: ABC News, Devin Dwyer, Chris­tiane Cordero, Jeff Lewis, James Sam­ple (Hof­s­tra Law), Sarah Isgur (SCO­TUS­blog), John Sauer (Procu­rador Gen­er­al), Jack Gold­smith (Har­vard Law).