Redacción Frontera Ink.
Expertos médicos han refutado la desinformación viral que presenta al cortisol, la hormona del estrés, como un “villano” causante de cambios físicos indeseados. Contrario a las afirmaciones en redes sociales, especialistas subrayan que el cortisol es una hormona vital, esencial para la supervivencia y múltiples funciones corporales, advirtiendo contra interpretaciones erróneas.
El doctor Xand van Tulleken, experto médico de la BBC, declaró que “el cortisol es una hormona esencial que necesitamos para vivir”, desestimando su caracterización negativa. Producida en las glándulas suprarrenales y regulada por la glándula pituitaria en el cerebro, la hormona es monitoreada constantemente por el organismo.
El cortisol cumple funciones cruciales más allá de la respuesta al estrés. Regula el metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas, reduce la inflamación, y controla la presión arterial y el azúcar en sangre. Es esencial para el ciclo sueño-vigilia y para proporcionar energía ante el estrés.
Las nociones populares de “cara de cortisol” o “cuerpo de cortisol”, que vinculan directamente la hinchazón o el aumento de peso a altos niveles hormonales, han sido desmentidas. El profesor John Wass, endocrinólogo de Oxford, calificó estos vínculos de “engañosos”, señalando factores como la falta de sueño, medicamentos o el consumo excesivo de sal como posibles causas.
La única forma confiable de medir los niveles de cortisol es mediante análisis clínicos de sangre o saliva, según el profesor Daryl O’Connor de la Universidad de Leeds. Explicó que los niveles hormonales fluctúan naturalmente durante el día, con picos matutinos y descensos vespertinos, un ritmo circadiano normal que no indica un problema de salud.
El doctor Van Tulleken desestimó consejos virales como los “cócteles de cortisol” o el uso de bálsamos, calificándolos de “pura basura” y aconsejando ignorarlos. Advirtió que la desinformación aprovecha verdades parciales sobre el cortisol en contextos médicos, aplicándolas de forma simplista a experiencias cotidianas.
Es vital diferenciar la desinformación de condiciones médicas reales. Enfermedades como el síndrome de Cushing, con niveles crónicamente altos de cortisol por causas específicas, sí pueden causar una redistribución de la grasa corporal, afectando la cara y el abdomen. Estas condiciones son graves y requieren diagnóstico y tratamiento médico especializado.
Los expertos instan a no obsesionarse con “niveles de cortisol” auto-diagnosticados. Sugieren enfocarse en estrategias de bienestar probadas para gestionar el estrés: dieta balanceada, ejercicio regular y sueño adecuado. Cualquier preocupación significativa sobre la salud o cambios corporales debe ser consultada con un profesional médico.
Créditos: BBC News Mundo.





