Estudio Sugiere que la Meditación Podría Reprogramar Permanentemente la Actividad Cerebral.

Redac­ción Fron­tera Ink.

Una inves­ti­gación reciente pub­li­ca­da en la revista *Neu­ro­science of Con­scious­ness* indi­ca que la prác­ti­ca pro­lon­ga­da de la med­itación podría inducir cam­bios duraderos en la activi­dad cere­bral. El estu­dio, lid­er­a­do por la neu­rofisiólo­ga Annal­isa Pas­carel­la del Con­se­jo Nacional de Inves­ti­gación de Italia, anal­izó los cere­bros de med­i­ta­dores exper­i­men­ta­dos para com­pren­der mejor los efec­tos fisi­ológi­cos de esta prác­ti­ca. Los hal­laz­gos sug­ieren que cier­tos esta­dos med­i­ta­tivos podrían con­ver­tirse en una con­fig­u­ración pre­de­ter­mi­na­da del cere­bro.

Para la inves­ti­gación, los cien­tí­fi­cos uti­lizaron mag­ne­toence­falo­grafía (MEG), una téc­ni­ca capaz de ras­trear las señales mag­néti­cas del cere­bro en tiem­po real, en 12 mon­jes bud­is­tas alta­mente exper­i­men­ta­dos. Cada mon­je acu­mu­la­ba más de 15,000 horas de prác­ti­ca en dos téc­ni­cas: Samatha, que enfo­ca la aten­ción en un úni­co obje­to como la res­piración, y Vipas­sana, que cul­ti­va la con­cien­cia ple­na sobre las expe­ri­en­cias men­tales emer­gentes.

El equipo de Pas­carel­la bus­ca­ba sig­nos de “crit­i­cal­i­dad cere­bral”, un con­cep­to deriva­do de la físi­ca que describe un equi­lib­rio ópti­mo entre orden y caos en la red neu­ronal. Este esta­do es esen­cial para una trans­misión efi­ciente de infor­ma­ción y una flex­i­bil­i­dad adap­ta­ti­va del cere­bro. Mien­tras la med­itación Samatha indu­jo un esta­do cere­bral con­cen­tra­do, la Vipas­sana empu­jó el cere­bro más cer­ca de esta zona críti­ca ópti­ma, per­mi­tien­do que la aten­ción y la flex­i­bil­i­dad coex­istier­an.

Además, el estu­dio rev­eló una reduc­ción en las oscila­ciones gam­ma, un tipo de activi­dad cere­bral vin­cu­la­da al proce­samien­to sen­so­r­i­al, lo que sug­iere un favorec­imien­to de la con­cien­cia inter­na sobre el com­pro­miso exter­no. Se observó que los mon­jes con may­or expe­ri­en­cia mostra­ban difer­en­cias mín­i­mas entre su esta­do med­i­ta­ti­vo y el de reposo. Esto apun­ta a la posi­bil­i­dad de que el esta­do cere­bral alter­ado por la med­itación pue­da, even­tual­mente, con­ver­tirse en el modo pre­de­ter­mi­na­do de una per­sona.

Crédi­tos: Neu­ro­science of Con­scious­ness, Annal­isa Pas­carel­la (Con­se­jo Nacional de Inves­ti­gación de Italia), Luis Pra­da.