Estudio Redefine a Prototaxites como Rama Extinta de la Vida Compleja.

Frontera Ink

Redac­ción Fron­tera Ink.

Un nue­vo estu­dio, pub­li­ca­do el 21 de enero de 2026, en *Sci­ence Advances*, rein­ter­pre­ta a Pro­to­tax­ites, un organ­is­mo gigante que dom­inó los paisajes de la Tier­ra prim­i­ti­va antes de la apari­ción de los árboles. La inves­ti­gación sug­iere que esta antigua enti­dad, cuyos fósiles han sido hal­la­dos en sitios como el chert de Rhynie en Esco­cia, rep­re­sen­ta una rama de vida com­ple­ja com­ple­ta­mente extin­ta, desafian­do las clasi­fi­ca­ciones pre­vias que lo ubi­ca­ban como plan­ta o hon­go. Algu­nas especies de Pro­to­tax­ites alcan­zaron has­ta 26 pies de altura, pre­sen­tán­dose como estruc­turas tron­cales impo­nentes sin ramas ni hojas.

Pale­on­tól­o­gos han debati­do la iden­ti­dad biológ­i­ca de Pro­to­tax­ites por más de 165 años, enfrentan­do difi­cul­tades para ubi­car­lo den­tro de los reinos biológi­cos cono­ci­dos debido a sus car­ac­terís­ti­cas con­tra­dic­to­rias. Sandy Het­her­ing­ton, inves­ti­gado­ra aso­ci­a­da en Nation­al Muse­ums Scot­land y pro­fe­so­ra tit­u­lar en la Uni­ver­si­dad de Edim­bur­go, describió a Pro­to­tax­ites con ras­gos anatómi­cos y quími­cos que no se alin­ean con la vida fúng­i­ca ni con la veg­e­tal. Ella car­ac­ter­izó al organ­is­mo como “vida, pero no como la cono­ce­mos aho­ra”.

El reciente análi­sis se cen­tró en *Pro­to­tax­ites taiti*, una especie más pequeña preser­va­da con un detalle tridi­men­sion­al excep­cional en el chert de Rhynie de Esco­cia, que data de hace 407 mil­lones de años y es un sitio fósil sig­ni­fica­ti­vo para los eco­sis­temas ter­restres tem­pra­nos. Si bien algu­nas especies de Pro­to­tax­ites crecían a alturas con­sid­er­ables, el tamaño modesto de *P. taiti*, posi­ble­mente alrede­dor de un pie de altura, per­mi­tió un exa­m­en detal­la­do de su estruc­tura inter­na.

Las obser­va­ciones ini­ciales de su inte­ri­or rev­e­laron for­ma­ciones tubu­lares que sug­erían una vaga simil­i­tud fúng­i­ca. Sin embar­go, un exa­m­en microscópi­co más cer­cano mostró patrones de ram­i­fi­cación y reconex­ión nun­ca vis­tos en ningún hon­go cono­ci­do. Prue­bas quími­cas dis­tin­guieron aún más a Pro­to­tax­ites, ya que carecía de quiti­na, un com­po­nente clave de las pare­des celu­lares fúng­i­cas encon­tra­do en hon­gos con­tem­porá­neos de los mis­mos depósi­tos fósiles. En cam­bio, su fir­ma quími­ca mostró una may­or seme­jan­za con la lign­i­na, que pro­por­ciona resisten­cia leñosa a las plan­tas.

Esta dis­tin­ción quími­ca y estruc­tur­al, con­fir­ma­da al con­trastar­la con hon­gos co-preser­va­dos, indi­ca la posi­ción evo­lu­ti­va úni­ca de Pro­to­tax­ites. Kevin Boyce, pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Stan­ford que lid­eró un estu­dio en 2007 pro­ponien­do que Pro­to­tax­ites era un hon­go gigante, no par­ticipó en la nue­va inves­ti­gación, pero con­cuer­da con sus con­clu­siones. En declara­ciones a *New Sci­en­tist*, el pro­fe­sor Boyce afir­mó que no hay “un buen lugar para ubicar a Pro­to­tax­ites en la filo­ge­nia fúng­i­ca”, cal­i­ficán­do­lo como un “inten­to nove­doso de mul­ti­celu­lar­i­dad com­ple­ja que ter­minó en extin­ción”.

El des­cubrim­ien­to sub­raya la diver­si­dad ines­per­a­da de la vida ter­restre tem­prana, desafian­do las nar­ra­ti­vas evo­lu­ti­vas estable­ci­das. Corentin Loron del Cen­tro del Reino Unido para Astro­bi­ología, primer autor del estu­dio, señaló que las colec­ciones de museos exis­tentes aún con­tienen mate­r­i­al sin exam­i­nar que podría esclare­cer aún más estos organ­is­mos ances­trales. Pro­to­tax­ites exis­tió como una for­ma de vida dom­i­nante, desa­pare­ció y no dejó descen­di­entes direc­tos ni un lina­je claro den­tro de la biología mod­er­na.

Crédi­tos: Ash­ley Fike, “Every­thing We Know About Pro­to­tax­ites, the Giant Organ­ism That Came Before Trees,” VICE, 23 de enero de 2026. Corentin C. Loron et al., “Pro­to­tax­ites fos­sils are struc­tural­ly and chem­i­cal­ly dis­tinct from extinct and extant Fun­gi,” *Sci­ence Advances*, 21 de enero de 2026. Men­ciones adi­cionales: Nation­al Muse­ums Scot­land, Uni­ver­si­ty of Edin­burgh, *New Sci­en­tist*, Stan­ford Uni­ver­si­ty, U.K. Cen­tre for Astro­bi­ol­o­gy.