Estados Unidos oficializa su salida de 66 organismos internacionales en un histórico repliegue diplomático.

WASHINGTON — En una de las man­io­bras más drás­ti­cas de su admin­is­tración, el pres­i­dente Don­ald Trump ha fir­ma­do una orden ejec­u­ti­va que ofi­cial­iza el retiro de Esta­dos Unidos de 66 orga­ni­za­ciones, con­ven­ciones y trata­dos inter­na­cionales, pro­fun­dizan­do una políti­ca de ais­lamien­to que bus­ca des­man­te­lar décadas de com­pro­miso mul­ti­lat­er­al. La decisión, anun­ci­a­da el miér­coles, afec­ta a 31 enti­dades de las Naciones Unidas y 35 organ­is­mos no pertenecientes a la ONU, bajo el argu­men­to de que dichas insti­tu­ciones resul­tan «con­trarias a los intere­ses de la nación» y oper­an de for­ma redun­dante o mal­gas­tan los recur­sos de los con­tribuyentes esta­dounidens­es. Entre las bajas más sig­ni­fica­ti­vas se encuen­tra la Con­ven­ción Mar­co de las Naciones Unidas sobre el Cam­bio Climáti­co (CMNUCC) y el Pan­el Inter­gu­ber­na­men­tal de Exper­tos sobre el Cam­bio Climáti­co (IPCC), lo que deja a la may­or poten­cia económi­ca del mun­do fuera de la arqui­tec­tura legal y cien­tí­fi­ca que coor­di­na la lucha glob­al con­tra el calen­tamien­to glob­al.

El sec­re­tario de Esta­do, Mar­co Rubio, defendió la medi­da como el cumplim­ien­to de una prome­sa de cam­paña para dejar de «sub­ven­cionar a burócratas glob­al­is­tas» que, según la admin­is­tración, pro­mueven agen­das ide­ológ­i­cas aje­nas a la sober­anía de Esta­dos Unidos. Sin embar­go, la noti­cia ha provo­ca­do una ola de críti­cas inmedi­atas tan­to a niv­el nacional como inter­na­cional. Gru­pos de defen­sa del medio ambi­ente y exper­tos en seguri­dad nacional advierten que este repliegue no solo debili­ta la capaci­dad de Wash­ing­ton para influir en las nor­mas inter­na­cionales y las inver­siones glob­ales, sino que tam­bién cede el lid­er­az­go a com­peti­dores estratégi­cos como Chi­na. La sal­i­da de organ­is­mos vin­cu­la­dos al agua, la población, el género y la energía sostenible mar­ca un pun­to de inflex­ión que, según críti­cos como el exvi­cepres­i­dente Al Gore y líderes de coa­li­ciones climáti­cas, deja al país en una posi­ción de vul­ner­a­bil­i­dad frente a desas­tres nat­u­rales cada vez más fre­cuentes y cos­tosos. Con esta orden, Esta­dos Unidos se con­vierte en el úni­co país del mun­do en aban­donar for­mal­mente el trata­do fun­da­cional sobre el cli­ma de 1992, un movimien­to que los juris­tas ya con­sid­er­an un ter­reno legal inex­plo­rado debido a la rat­i­fi­cación pre­via del Sena­do.

Crédi­tos: Esta nota es una adaptación basa­da en el reporte orig­i­nal de Matthew Lee y Farnoush Amiri para The Asso­ci­at­ed Press, pub­li­ca­do por Los Ange­les Times.