Redacción Frontera Ink.
Ciudad Juárez siempre ha sido una ciudad de dos caras: la que se ve a plena luz del día y la que corre por debajo del pavimento. Entre los historiadores y los vecinos del Centro Histórico, persiste una fascinación por los túneles que, se dice, convirtieron a nuestra frontera en el escondite favorito de la mafia durante la época de la Prohibición (1920–1933).
En aquellos años, mientras Estados Unidos se secaba bajo la Ley Seca, Juárez era un oasis de neón, jazz y whisky. La leyenda urbana cuenta que el centro de la ciudad es un “queso gruyere” lleno de pasadizos que cruzaban el Río Bravo. Sin embargo, la realidad histórica es un poco más terrenal. Investigaciones recientes sugieren que, más que túneles transfronterizos, lo que existía era una red de sótanos interconectados entre los edificios de la Avenida Juárez y la calle 16 de Septiembre. Estos espacios permitían mover mercancía clandestina de un local a otro sin pisar la banqueta, burlando la mirada de las autoridades, pero difícilmente llegaban hasta El Paso debido a lo inestable del suelo arenoso cercano al río.
Si bien en los años 20 el soborno en los puentes era más práctico que la excavación profunda, un siglo después la ingeniería criminal ha superado a la ficción. Lo que antes era un mito de contrabandistas con sombrero de copa, hoy es una realidad tecnológica. Apenas en enero de 2025, se localizó un túnel sofisticado a la altura de la Plaza de la Mexicanidad (la X). Con casi dos metros de alto y sistemas de ventilación e iluminación, este pasaje moderno sí logró lo que en los años 20 parecía imposible: cruzar por debajo del muro y el río hacia territorio estadounidense.
Lo irónico de la historia es que el ingenio fronterizo no ha cambiado, solo se ha adaptado. Mientras que en la Prohibición se usaban los drenajes pluviales para esconder cajas de alcohol, hoy los grupos delictivos utilizan esas mismas conexiones y nuevas excavaciones para el tráfico de migrantes y drogas, llegando incluso a promocionar sus servicios en plataformas como TikTok.
Juárez sigue guardando secretos bajo sus pies. Ya sea por la nostalgia de la época dorada de los casinos o por la cruda realidad del crimen organizado actual, los túneles de la frontera permanecen como el recordatorio de que, en esta ciudad, la línea que divide a dos países siempre ha tenido una grieta por donde escapar.
Créditos: Investigación basada en registros históricos de la Prohibición en Estados Unidos y reportes de hallazgos fronterizos de 2025–2026.





