Redacción Frontera Ink.
La economía mexicana se encamina a un tercer año consecutivo de crecimiento por debajo del 2% y una inflación cercana al objetivo del Banco de México (Banxico) en 2026, lo que apunta a un período de leve estanflación. Esta proyección, derivada de una reciente encuesta de Reuters a analistas, subraya la preocupación por la incertidumbre en torno a su acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.
La segunda economía más grande de América Latina, según la estimación media de 35 analistas consultados entre el 13 y el 17 de abril, crecerá un 1.5% este año. Esta cifra representa una aceleración respecto al 0.6% registrado el año pasado.
Para 2026, la previsión de crecimiento se situó en un 1.3%, una ligera mejora desde el 1.3% pronosticado en enero. La estimación media para 2027 se mantuvo en 1.9%, sin cambios respecto a la encuesta anterior.
Las expectativas de inflación anual promedio, sin embargo, aumentaron del 3.8% al 4.0% para este año y del 3.7% al 3.8% para 2027. Este incremento se atribuye, en parte, al impacto de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente en los precios de la energía.
Banxico mantiene una meta de inflación del 3%, con un margen de un punto porcentual. El consenso de la encuesta sugiere que el banco central finalizará su actual ciclo de relajación monetaria este trimestre con un último recorte de 25 puntos básicos en la tasa de interés, llevándola al 6.50%.
Respecto al futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T‑MEC), Rodolfo Mitchell, economista jefe de Scotiabank para México, indicó que la ratificación del esquema actual representaría el escenario más favorable. Una segunda opción, menos ideal pero viable, sería una negociación inconclusa este año que derive en un posible acuerdo sobre revisiones anuales del tratado.
Mitchell advirtió que una renegociación formal del T‑MEC sería el peor escenario para México. El país tendría un margen de negociación muy limitado, lo que probablemente lo llevaría a aceptar la mayoría de los cambios propuestos por Estados Unidos.
Dichos cambios podrían incluir normativas de origen más estrictas para productos estadounidenses y disposiciones no comerciales, como acuerdos migratorios. Estas últimas, según Mitchell, politizarían el T‑MEC y reducirían su seguridad jurídica.
Alfredo Coutiño, director de Moody’s Analytics, consideró más probable un acuerdo comercial en la segunda mitad del año, superando la fecha límite del 1 de julio. Sin embargo, anticipó que las negociaciones estarán marcadas por fricciones y amenazas de rescisión por parte de Estados Unidos, buscando obtener las mayores ventajas.
Créditos: Reuters, Grupo Banorte, Rodolfo Mitchell (Scotiabank), Alfredo Coutiño (Moody’s Analytics).





