Redacción Frontera Ink.
La acumulación de satélites y escombros en la órbita baja terrestre representa una amenaza creciente para la infraestructura global de comunicación y navegación, con una fuerte tormenta geomagnética solar potencialmente capaz de desencadenar una cascada de colisiones catastróficas.
Este escenario de riesgo, conocido como síndrome de Kessler, fue teorizado inicialmente por el científico de la NASA Donald Kessler. Describe cómo una colisión puede generar escombros adicionales, aumentando la probabilidad de nuevas colisiones en un efecto dominó que podría hacer inviable el lanzamiento y operación de satélites.
Investigaciones recientes sugieren que este fenómeno no se está desarrollando de manera gradual, como se pensó inicialmente, sino a un ritmo acelerado. Un estudio no revisado por pares, publicado en arXiv, plantea que una potente tormenta solar podría incapacitar los sistemas de navegación de los satélites.
La inhabilitación de estos sistemas impediría a los satélites realizar maniobras de evasión, un procedimiento rutinario que, solo el año pasado, las naves de SpaceX realizaron más de 300,000 veces para evitar colisiones. Actualmente, se estima que alrededor de 15,000 satélites orbitan la Tierra, una cifra que sigue en aumento.
Los investigadores han introducido el concepto del “reloj CRASH”, que mide el tiempo hasta que ocurra una colisión importante tras una pérdida masiva de control. Sus cálculos indican que, si los satélites se encuentran a menos de un kilómetro cada 36 segundos, el primer gran choque que inicie una cascada de escombros podría ocurrir en tan solo 5.5 días.
Créditos: Artículo de Luis Prada, publicado el 1 de febrero de 2026. Investigación publicada en arXiv. Donald Kessler, científico de la NASA.





