Redacción Frontera Ink.
La incidencia de enfermedades transmitidas por garrapatas se ha duplicado en las últimas dos décadas en Estados Unidos, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Ante el aumento de casos de padecimientos como la enfermedad de Lyme, babesiosis y anaplasmosis, especialistas enfatizan la importancia de la prevención y la remoción adecuada de estos arácnidos para proteger la salud pública.
La prevención es fundamental antes de cualquier actividad al aire libre. Se recomienda cubrir la mayor parte de la piel posible con ropa de manga larga y pantalones, especialmente en zonas con vegetación densa. El tratamiento de la ropa y el equipo con permetrina ha demostrado ser una estrategia eficaz para repeler garrapatas.
Asimismo, los repelentes de insectos aplicados directamente sobre la piel son una barrera crucial. Productos que contienen al menos un 20% de picaridina o un 25% de DEET son aprobados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y ofrecen protección por varias horas. Es vital también proteger a las mascotas con medicamentos preventivos, ya que pueden transportar garrapatas al hogar.
Una vez en casa, se aconseja realizar una revisión exhaustiva del cuerpo, prestando atención a áreas como la línea del cabello, detrás de las orejas, las axilas y la ingle. El Dr. Thomas Mather, director del Centro de Enfermedades Transmitidas por Vectores de la Universidad de Rhode Island, sugiere inspecciones regulares, incluso durante rutinas diarias, para identificar y remover garrapatas a tiempo.
En caso de encontrar una garrapata adherida, es crucial retirarla correctamente para minimizar el riesgo de infección. Se deben usar pinzas de punta fina para sujetar la garrapata lo más cerca posible de la piel y tirar hacia arriba con una presión constante y uniforme. El objetivo es extraerla por completo, evitando aplastarla o dejar la cabeza incrustada.
Tras la remoción, se debe limpiar la zona de la picadura con alcohol y lavarse las manos. El debate sobre la necesidad de analizar la garrapata persiste entre los expertos. Mientras que algunos en los CDC no lo recomiendan debido al riesgo de falsos positivos y la limitada correlación con la infección real, otros, como el Dr. Mather, sugieren que puede proporcionar información valiosa para el diagnóstico precoz, especialmente si la garrapata estuvo adherida por un tiempo prolongado.
Ante la aparición de síntomas como fiebre, dolores corporales o erupciones cutáneas después de una picadura de garrapata, se debe buscar atención médica de inmediato. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, a menudo con antibióticos como la doxiciclina para infecciones bacterianas, son vitales para prevenir complicaciones a largo plazo. Cabe destacar que los antibióticos no son efectivos contra infecciones virales como el virus Powassan.
Créditos: Información de The New York Times, Centers for Disease Control and Prevention (CDC), Dr. Thomas Mather (Universidad de Rhode Island), Kaitlin McDonald (Dartmouth College).





