Redacción Frontera Ink.
México ostenta una de las tasas de Impuesto Sobre la Renta (ISR) más bajas entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo que genera un debate sobre la competitividad económica frente a la capacidad recaudatoria del Estado.
Con una carga fiscal promedio del 21.7% sobre los ingresos laborales, México se sitúa significativamente por debajo de numerosas economías desarrolladas. Esta posición contrasta marcadamente con la mayoría de las naciones que integran el organismo internacional.
En el extremo opuesto, varias naciones europeas imponen cargas fiscales considerablemente más elevadas. Bélgica lidera la lista con un 52.5%, seguida de Alemania con un 49.3% y Francia con un 47.2%, tasas que prácticamente duplican la aplicada en México.
Otros países con modelos de bienestar robustos, como España y Suecia, también presentan una presión fiscal superior, con un 41.4% y un 41.1% respectivamente. Dinamarca registra un 35.8%, Japón un 33.1%, el Reino Unido un 32.4% y Canadá un 32.1%.
Incluso Estados Unidos, con una tasa del 30%, se encuentra por encima del nivel mexicano. La menor carga tributaria sobre los ingresos laborales en México puede incentivar el consumo y la competitividad, pero también implica una menor capacidad de recaudación fiscal. Esto, a su vez, podría limitar el financiamiento de servicios públicos esenciales y programas sociales en comparación con otras economías de la OCDE.
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