Redacción Frontera Ink.
Diversas condiciones médicas, que van desde enfermedades crónicas comunes hasta trastornos genéticos y autoinmunes, pueden comprometer significativamente la función renal. Estas afecciones pueden causar daño permanente a los riñones, llevando en última instancia a la enfermedad renal crónica (ERC) o a la insuficiencia renal terminal (ESRD), requiriendo tratamientos como diálisis o trasplante renal.
Entre las principales causas de daño renal se encuentran la diabetes y la presión arterial alta. La diabetes deteriora los pequeños vasos sanguíneos y filtros de los riñones, dificultando la limpieza de la sangre y provocando la retención de sal y agua. La hipertensión arterial, por su parte, puede estirar, cicatrizar y debilitar los vasos sanguíneos renales, impidiendo una eliminación adecuada de desechos y creando un ciclo peligroso que eleva aún más la presión.
La enfermedad renal crónica se define como el daño permanente que puede empeorar con el tiempo. Cuando los riñones están tan dañados que dejan de funcionar, se diagnostica insuficiencia renal, que puede ser tratada con diálisis o con un trasplante de riñón de un donante.
Otras condiciones sistémicas también afectan los riñones. El lupus, una enfermedad autoinmune, puede causar inflamación y cicatrización en los vasos sanguíneos que filtran los desechos. El mieloma múltiple, un tipo de cáncer de células plasmáticas, produce proteínas anormales que dañan los riñones, afectando a más de la mitad de los pacientes.
Síndromes como el urémico hemolítico, generalmente posterior a una infección como la de *E. coli*, daña los pequeños vasos sanguíneos renales. La vasculitis ANCA, donde los anticuerpos atacan los vasos renales, puede llevar a la presencia de sangre y proteínas en la orina. La esclerodermia, un grupo de enfermedades raras, puede endurecer los tejidos y afectar los riñones, provocando un aumento repentino de la presión arterial y una rápida insuficiencia renal.
La enfermedad renal poliquística, una condición genética, causa el crecimiento de quistes llenos de líquido en los riñones, agrandándolos y dañando su tejido. Sin un diagnóstico y manejo oportunos, esta afección puede progresar a enfermedad renal crónica y, eventualmente, a la insuficiencia renal terminal.
Condiciones como la anorexia nerviosa, al generar desequilibrios de líquidos y electrolitos, pueden conducir a la ERC. Niveles elevados de colesterol pueden acumularse en los vasos sanguíneos renales, afectando su función y aumentando el riesgo de hipertensión y diabetes.
Obstrucciones en el tracto urinario, causadas por agrandamiento de próstata, cálculos renales o ciertos cánceres, pueden generar acumulación de orina y daño renal. Los coágulos sanguíneos, especialmente en trastornos como la púrpura trombocitopénica trombótica, también pueden formarse en los pequeños vasos renales, comprometiendo gravemente la función del órgano.
Créditos: Información médica revisada por Poonam Sachdev, MD, el 23 de julio de 2024.





