Expertos Aconsejan Evitar Ciertos Alimentos Durante la Quimioterapia.

Frontera Ink

Redac­ción Fron­tera Ink.

Pacientes en tratamien­to de quimioter­apia deben prestar espe­cial aten­ción a su dieta para apo­yar el sis­tema inmunológi­co y min­i­mizar los efec­tos secun­dar­ios, según recomen­da­ciones de exper­tos médi­cos. Cier­tos ali­men­tos pueden pre­sen­tar ries­gos sig­ni­fica­tivos, incluyen­do la exposi­ción a bac­te­rias noci­vas, inter­fer­en­cia con la med­icación o irritación de la boca y gar­gan­ta.

Carnes crudas o poco coci­das, inclu­i­do el sushi y mariscos, son por­ta­do­ras de bac­te­rias como sal­mo­nel­la y E. coli. Dado que la quimioter­apia suprime el sis­tema inmunológi­co, el cuer­po tiene may­or difi­cul­tad para com­bat­ir estas infec­ciones. Las carnes coci­nadas com­ple­ta­mente a la tem­per­atu­ra ade­cua­da son seguras para el con­sumo.

Algu­nas fru­tas, como el melón, tienen una may­or prob­a­bil­i­dad de alber­gar lis­te­ria, una bac­te­ria que puede causar lis­te­rio­sis. Aunque gen­eral­mente no es grave, esta infec­ción puede ser peli­grosa para per­sonas con un sis­tema inmune com­pro­meti­do. Se recomien­da lavar bien el melón antes de cor­tar­lo y evi­tar fru­tas pre­cor­tadas.

El pome­lo y su jugo pueden inter­ac­tu­ar con enz­i­mas en el cuer­po que proce­san los medica­men­tos de quimioter­apia, afectan­do su efi­ca­cia. Por esta razón, se acon­se­ja evi­tar por com­ple­to su con­sumo durante el tratamien­to.

Los pro­duc­tos lácteos sin pas­teurizar, como la leche cru­da y algunos que­sos, pueden con­tener bac­te­rias que cau­san infec­ciones graves. La pas­teur­ización elim­i­na estos patógenos, por lo que optar por pro­duc­tos lácteos pas­teur­iza­dos es cru­cial para pre­venir enfer­medades en pacientes inmuno­com­pro­meti­dos.

Ali­men­tos picantes y aque­l­los extremada­mente calientes o fríos deben evi­tarse si el paciente exper­i­men­ta lla­gas en la boca o irritación en la gar­gan­ta, un efec­to secun­dario común de la quimioter­apia. Estos pueden exac­er­bar el malestar y el dolor, hacien­do difí­cil la inges­ta de ali­men­tos.

Las fru­tas cítri­c­as, aunque a veces se usan para la náusea, pueden agravar las lla­gas bucales debido a su acidez. En caso de irritación, alter­na­ti­vas como el jen­gi­bre o el aceite de men­ta pueden ofre­cer aliv­io más suave para las náuse­as.

Ali­men­tos con almidón reca­len­ta­dos, como arroz y pas­ta, pueden desar­rol­lar bac­te­rias si se dejan enfri­ar a tem­per­atu­ra ambi­ente. Un sis­tema inmune debil­i­ta­do puede ten­er difi­cul­tades para com­bat­ir las intox­i­ca­ciones ali­men­ta­rias resul­tantes. Es preferi­ble coci­nar solo lo nece­sario o enfri­ar ráp­i­da­mente las sobras.

Cier­tas bebidas pro­bióti­cas y yogures con cul­tivos vivos pueden ser per­ju­di­ciales para pacientes con un sis­tema inmunológi­co debil­i­ta­do, ya que las bac­te­rias ben­efi­ciosas pueden vol­verse pató­ge­nas. Es mejor con­sul­tar a un médi­co antes de con­sumir estos pro­duc­tos.

Los ali­men­tos con olores fuertes, como el café, pesca­do, cebol­la o ajo, pueden empe­o­rar las náuse­as post-quimioter­apia. Con­sumir comi­das frías o a tem­per­atu­ra ambi­ente en un espa­cio ven­ti­la­do puede ayu­dar a reducir estos sín­tomas.

El alco­hol, proce­sa­do por el híga­do y los riñones, puede inter­ferir con los medica­men­tos de quimioter­apia y estre­sar estos órganos. Además, con­tribuye a la deshidrat­ación, exac­er­ban­do efec­tos secun­dar­ios como las náuse­as. Se recomien­da evi­tar el alco­hol o dis­cu­tir su con­sumo con un médi­co.

Crédi­tos: Nicole Schmidt — Web­MD, revisa­do médica­mente por Elmer Huer­ta, MD, MPH, el 14 de julio de 2025.