Cables de Fibra Óptica Pueden Convertirse en Dispositivos de Escucha Encubiertos, Revelan Investigadores.

Frontera Ink

Redac­ción Fron­tera Ink.

Inves­ti­gadores de la Uni­ver­si­dad Politéc­ni­ca de Hong Kong y otras insti­tu­ciones han demostra­do que los cables de inter­net de fibra ópti­ca, común­mente uti­liza­dos en hog­a­res y ofic­i­nas, pueden trans­for­marse en dis­pos­i­tivos de escucha encu­bier­tos. Este des­cubrim­ien­to, pre­sen­ta­do en el Sim­po­sio de Seguri­dad de Redes y Sis­temas Dis­tribui­dos (NDSS) de 2026, desafía la per­cep­ción de que estas conex­iones son inmunes a la vig­i­lan­cia remo­ta.

La téc­ni­ca explota la sen­si­bil­i­dad inher­ente de las fibras ópti­cas a las vibra­ciones acús­ti­cas. Cuan­do las ondas sono­ras, como el habla humana, via­jan por el aire y entran en con­tac­to con el cable, provo­can cam­bios microscópi­cos en su for­ma. Estas alteraciones mín­i­mas mod­i­f­i­can las señales de luz que se trans­miten a través de la fibra.

Para decod­i­ficar estas varia­ciones, los inves­ti­gadores emplearon un sis­tema com­er­cial de detec­ción acús­ti­ca dis­tribui­da (DAS). Este equipo per­mite medir los cam­bios en la luz y recon­stru­ir el sonido orig­i­nal con una clar­i­dad sor­pren­dente.

Con el fin de ampli­ficar las vibra­ciones y hac­er el ataque prác­ti­co, el equipo desar­rol­ló un “recep­tor sen­so­r­i­al”. Este dis­pos­i­ti­vo con­siste en enrol­lar aprox­i­mada­mente 15 met­ros de fibra alrede­dor de un cilin­dro de 65 milímet­ros, el cual puede ser disc­re­ta­mente ocul­ta­do den­tro de una caja están­dar de inter­net de pared.

En prue­bas real­izadas en entornos de ofic­i­na reales, el méto­do logró reten­er más del 80% del con­tenido de las con­ver­sa­ciones a cor­ta dis­tan­cia. Los exper­i­men­tos tam­bién demostraron la capaci­dad de detec­tar otras activi­dades como pasos, escrit­u­ra en tecla­do y el uso de elec­trodomés­ti­cos, e inclu­so ras­trear la ubi­cación de una per­sona que habla den­tro de una habitación.

Una car­ac­terís­ti­ca notable de esta téc­ni­ca es su sig­i­lo. A difer­en­cia de los dis­pos­i­tivos de escucha tradi­cionales, el sis­tema no requiere energía en el pun­to de escucha y es invis­i­ble para los detec­tores de radiofre­cuen­cia. Además, mostró ser inmune a los inhibidores ultra­sóni­cos de micró­fono, ya que opera úni­ca­mente con luz y vibra­ciones físi­cas.

Los inves­ti­gadores han señal­a­do que esta vul­ner­a­bil­i­dad rep­re­sen­ta un ries­go sig­ni­fica­ti­vo para la pri­vaci­dad, con impli­ca­ciones poten­ciales en el espi­ona­je cor­po­ra­ti­vo, la vig­i­lan­cia guber­na­men­tal o ame­nazas inter­nas. El ataque puede ser efec­ti­vo des­de una dis­tan­cia de has­ta 50 met­ros del obje­ti­vo.

Crédi­tos: The Hong Kong Poly­tech­nic Uni­ver­si­ty, NDSS Sym­po­sium 2026, Cybernews, Silent Guardian Secu­ri­ty.