Líderes Mundiales Enfrentan Desafíos Para Contener Precios del Petróleo Tras Cierre del Estrecho de Ormuz.

Redac­ción Fron­tera Ink.

La inter­rup­ción casi total del trá­fi­co a través del Estre­cho de Ormuz, una vía flu­vial críti­ca por donde tran­si­ta aprox­i­mada­mente una quin­ta parte del petróleo y gas nat­ur­al licua­do del mun­do, ha provo­ca­do una dis­rup­ción cat­a­stró­fi­ca en los mer­ca­dos energéti­cos. Los pre­cios del crudo han super­a­do los 110 dólares por bar­ril, con proyec­ciones de un may­or aumen­to, lo que ha impacta­do direc­ta­mente en los pre­cios de la gasoli­na en Esta­dos Unidos.

A pesar de los esfuer­zos de los mer­ca­dos energéti­cos glob­ales y los respon­s­ables políti­cos esta­dounidens­es, las her­ramien­tas disponibles para reducir los pre­cios se han mostra­do lim­i­tadas. Avery Ash, direc­tor ejec­u­ti­vo de la orga­ni­zación sin fines de lucro SAFE, ded­i­ca­da a la seguri­dad energéti­ca y nacional, señaló que “las palan­cas que ten­emos a cor­to pla­zo son muy lim­i­tadas”. Ash añadió que el peor momen­to para inten­tar resolver una cri­sis es cuan­do ya se está inmer­so en ella.

Una de las prin­ci­pales difi­cul­tades rad­i­ca en la ubi­cación de la capaci­dad de pro­duc­ción ociosa. Nor­mal­mente, ante un shock severo en el sum­in­istro de petróleo, los mer­ca­dos bus­carían país­es con capaci­dad para aumen­tar ráp­i­da­mente su pro­duc­ción. Sin embar­go, esta capaci­dad, que con­siste en una pro­duc­ción lista para ser uti­liza­da pero que no se emplea por acuer­dos de la OPEP, se con­cen­tra en Ara­bia Sau­di­ta y los Emi­ratos Árabes Unidos.

Estos país­es, situ­a­dos en el Gol­fo Pér­si­co, se encuen­tran en el lado equiv­o­ca­do del Estre­cho de Ormuz blo­quea­do, hacien­do que su capaci­dad ociosa sea inútil para la situación actu­al. Ellen Wald, auto­ra de “Sau­di, Inc.”, explicó que “la capaci­dad de reser­va solo es tan bue­na como la capaci­dad de sacar el petróleo de donde se pro­duce”.

Las rutas alter­na­ti­vas medi­ante oleo­duc­tos tam­bién pre­sen­tan lim­ita­ciones sig­ni­fica­ti­vas. Aunque Ara­bia Sau­di­ta y los Emi­ratos Árabes Unidos poseen duc­tos que pueden desviar parte del crudo hacia el Mar Rojo, su capaci­dad es insu­fi­ciente. Dan Pick­er­ing, direc­tor de inver­siones de Pick­er­ing Ener­gy Part­ners, indicó que si bien 20 mil­lones de bar­riles diar­ios están respal­da­dos por el estre­cho, solo 5 mil­lones encuen­tran una ruta alter­na­ti­va, dejan­do un déficit de 15 mil­lones de bar­riles.

El uso de las reser­vas estratég­i­cas mundi­ales de petróleo, des­ti­nadas pre­cisa­mente para emer­gen­cias, tam­bién enfrenta obstácu­los. La Agen­cia Inter­na­cional de Energía (AIE) acordó la lib­eración más grande de su his­to­ria, superan­do los 400 mil­lones de bar­riles. Sin embar­go, Bob McNal­ly, fun­dador de Rap­i­dan Ener­gy, estimó un rit­mo de extrac­ción de alrede­dor de 2 mil­lones de bar­riles diar­ios, una cifra que “no resolverá el bru­tal prob­le­ma matemáti­co”.

Otras medi­das, como la exen­ción tem­po­ral de la Ley Jones para facil­i­tar el trans­porte de gasoli­na den­tro de EE.UU., tienen un impacto mar­gin­al, de ape­nas cen­tavos por galón, según McNal­ly. Las exen­ciones a san­ciones sobre el petróleo ruso y la posi­bil­i­dad de lev­an­tar las de Irán podrían mit­i­gar parte del déficit, pero no com­pen­sar com­ple­ta­mente el cierre de Ormuz, de acuer­do con análi­sis de Kpler y Vor­texa.

La pro­hibi­ción de las exporta­ciones de petróleo esta­dounidense, aunque podría pare­cer una solu­ción, sería con­trapro­du­cente. Ellen Wald explicó que las refin­erías de EE.UU. están opti­mizadas para proce­sar crudo pesa­do y áci­do que se impor­ta, mien­tras que el país pro­duce y expor­ta crudo ligero y dulce. Una pro­hibi­ción crearía un desajuste y no podría ser proce­sa­do por las refin­erías nacionales.

Final­mente, opciones como la sus­pen­sión tem­po­ral de impuestos a la gasoli­na, como con­sid­era el esta­do de Geor­gia, o la exen­ción de los req­ui­si­tos para la “gasoli­na de ver­a­no” de la EPA, podrían ofre­cer pequeños aliv­ios. Patrick de Haan, anal­ista de petróleo de Gas­Bud­dy, advir­tió que la elim­i­nación de impuestos podría, iróni­ca­mente, aumen­tar la deman­da y, por ende, los pre­cios. La exen­ción de req­ui­si­tos ambi­en­tales tam­bién ten­dría el cos­to de may­ores emi­siones.

La mag­ni­tud del prob­le­ma es tal que ningu­na de las palan­cas estratég­i­cas parece sufi­ciente para reem­plazar el vol­u­men de petróleo atra­pa­do. Pick­er­ing con­cluyó que “quince mil­lones de bar­riles al día no son fáciles de com­pen­sar en ningún lugar. Eso es la pro­duc­ción total de Esta­dos Unidos, y somos el may­or pro­duc­tor del mun­do. No hay una solu­ción fácil”. La restau­ración del flu­jo a través del Estre­cho de Ormuz se pre­sen­ta como la úni­ca medi­da capaz de ofre­cer un aliv­io sus­tan­cial inmedi­a­to.

Crédi­tos: Infor­ma­ción pro­vista por Cami­la Domonoske; declara­ciones y análi­sis de Avery Ash (SAFE), Ellen Wald (auto­ra de Sau­di, Inc.), Dan Pick­er­ing (Pick­er­ing Ener­gy Part­ners), Bob McNal­ly (Rap­i­dan Ener­gy), Kpler, Vor­texa y Patrick de Haan (Gas­Bud­dy).