Crédito Privado: Un Sector de $3 Billones Genera Preocupación en Wall Street.

Redac­ción Fron­tera Ink.

El “crédi­to pri­va­do”, un seg­men­to financiero opa­co y de rápi­do crec­imien­to, está generan­do una pre­ocu­pación con­sid­er­able en Wall Street y más allá, con indi­cios de prob­le­mas cre­cientes. Este sec­tor, que se esti­ma en 3 bil­lones de dólares según Mor­gan Stan­ley, involu­cra a fir­mas de cap­i­tal pri­va­do y otras enti­dades no ban­car­ias que otor­gan prés­ta­mos a empre­sas que los ban­cos con­sid­er­an de alto ries­go, como com­pañías de soft­ware y prestamis­tas de automóviles. La situación ha escal­a­do en las últi­mas sem­anas, con inver­sores reti­ran­do fon­dos y afectan­do el mer­ca­do de val­ores.

Las alar­mas se encendieron en sep­tiem­bre, cuan­do dos com­pañías respal­dadas por fir­mas de crédi­to pri­va­do se declararon en ban­car­ro­ta, lev­an­tan­do inter­ro­gantes sobre la dili­gen­cia en la eval­u­ación de los prestatar­ios y la recu­peración de fon­dos por parte de los acree­dores. Jamie Dimon, CEO de JPMor­gan Chase, cuyo ban­co tam­bién había finan­cia­do una de las empre­sas fal­l­i­das, advir­tió en octubre que “cuan­do ves una cucaracha, prob­a­ble­mente hay más”.

Esos temores se han mate­ri­al­iza­do recien­te­mente. Blue Owl, uno de los may­ores prestamis­tas de crédi­to pri­va­do, anun­ció en febrero la ven­ta de 1.400 mil­lones de dólares en activos para reem­bol­sar a algunos inver­sores. Este movimien­to, des­ti­na­do a gener­ar con­fi­an­za, provocó páni­co gen­er­al­iza­do sobre un posi­ble colap­so de activos en el sec­tor. Las acciones de Blue Owl han caí­do cer­ca del 40% des­de prin­ci­p­ios de año, mien­tras que las de otras grandes com­pañías de crédi­to pri­va­do como KKR, Apol­lo y Black­stone tam­bién han baja­do un 20% o más.

Olaolu Agan­ga, jefe de con­struc­ción de carteras de la división de gestión de pat­ri­mo­nios de Cit­i­group, señaló que “cuan­do todos se apresuran a la puer­ta al mis­mo tiem­po, se pro­duce un páni­co inher­ente que tam­bién afec­ta el sen­timien­to”. La inesta­bil­i­dad del crédi­to pri­va­do se suma a una serie de ansiedades del mer­ca­do, incluyen­do las rela­cionadas con el auge de la inteligen­cia arti­fi­cial. Los inver­sores temen que muchas com­pañías de soft­ware, a las que el crédi­to pri­va­do pres­ta grandes sumas, puedan vol­verse obso­le­tas.

La pre­ocu­pación se extiende a la fal­ta de trans­paren­cia del sec­tor, ya que las fir­mas de crédi­to pri­va­do no están reg­u­ladas como los ban­cos y care­cen del mis­mo niv­el de escru­ti­nio o divul­ga­ciones oblig­a­to­rias. Brad Lip­ton, exas­esor senior de la Ofic­i­na de Pro­tec­ción Financiera del Con­sum­i­dor y direc­tor del Roo­sevelt Insti­tute, alertó sobre la ausen­cia de infor­ma­ción sobre el des­ti­no de los fon­dos y la mag­ni­tud de los ries­gos asum­i­dos. Lip­ton advierte que si los inver­sores pier­den la con­fi­an­za y comien­zan a reti­rar su dinero, se podría gener­ar una “cor­ri­da” y una cri­sis.

Los ban­cos esta­dounidens­es tienen una exposi­ción sig­ni­fica­ti­va, habi­en­do presta­do unos 300 mil mil­lones de dólares a com­pañías de crédi­to pri­va­do, según Moody’s. Aunque las acciones ban­car­ias han reg­istra­do caí­das este año, Jared Ellias, pro­fe­sor de dere­cho en Har­vard, min­i­miza la posi­bil­i­dad de una con­fla­gración al esti­lo de 2008. Sin embar­go, advierte que una pro­lon­ga­da desacel­eración en el crédi­to pri­va­do podría per­ju­dicar a las empre­sas prestatarias y ralen­ti­zar la economía en gen­er­al. “La esta­bil­i­dad financiera siem­pre se tra­ta de con­fi­an­za”, afir­mó Ellias.

Crédi­tos: The Asso­ci­at­ed Press, The New York Times, Mor­gan Stan­ley, JPMor­gan Chase, Blue Owl, Cit­i­group, Har­vard Uni­ver­si­ty, Roo­sevelt Insti­tute, Moody’s.