Hernias: Una Ruptura en las Defensas Internas del Cuerpo.

Redac­ción Fron­tera Ink.

Una her­nia ocurre cuan­do un órgano o teji­do se desliza a través de un espa­cio en las estruc­turas inter­nas debil­i­tadas del cuer­po, cau­san­do una pro­tu­ber­an­cia vis­i­ble o pal­pa­ble. Aunque la may­oría se local­izan en el abdomen, tam­bién pueden pre­sen­tarse en la ingle o la parte supe­ri­or del mus­lo.

Las her­nias inguinales, que se man­i­fi­es­tan en la parte baja del abdomen cer­ca de la ingle, son las más comunes. Otro tipo fre­cuente es la her­nia umbil­i­cal, que aparece en las cer­canías del ombli­go. Los sín­tomas varían según la ubi­cación y el órgano afec­ta­do, incluyen­do dolor, inco­mo­di­dad o sen­sa­ciones inusuales, además de la car­ac­terís­ti­ca pro­tu­ber­an­cia.

El Dr. John Fis­ch­er, ciru­jano de la Uni­ver­si­dad de Pen­sil­va­nia, sub­raya el impacto de estos padec­imien­tos en la vida diaria. “Sor­pren­dería cómo, en el tran­scur­so de la vida cotid­i­ana, los sín­tomas de una her­nia pueden afec­tar a alguien”, afir­mó Fis­ch­er. “Puede influir en las activi­dades diarias, el sueño, el bien­es­tar psi­cológi­co y la inter­ac­ción social.”

El diag­nós­ti­co de una her­nia a menudo se real­iza medi­ante un exa­m­en físi­co. En casos menos comunes, donde la pro­tu­ber­an­cia no es evi­dente, los médi­cos pueden recur­rir a imá­genes médi­cas como el ultra­sonido para con­fir­mar el diag­nós­ti­co.

Gen­eral­mente, las her­nias no rep­re­sen­tan una ame­naza para la vida. Sin embar­go, en situa­ciones poco fre­cuentes, pueden con­ver­tirse en una emer­gen­cia si se “estran­gu­lan”, lo que ocurre cuan­do el sum­in­istro de san­gre al teji­do her­ni­a­do se inter­rumpe, provo­can­do dolor inten­so, náuse­as o vómi­tos.

El tratamien­to puede no ser nece­sario si la her­nia no causa sín­tomas; en tales casos, el médi­co puede optar por mon­i­tore­ar­la. La cirugía es la úni­ca solu­ción per­ma­nente para las her­nias que cau­san prob­le­mas, aunque existe la posi­bil­i­dad de que el mis­mo órgano vuel­va a deslizarse.

Cier­tas cirugías aumen­tan el ries­go de desar­rol­lar una nue­va her­nia, cono­ci­da como her­nia inci­sion­al, debido al debili­ta­mien­to de las estruc­turas inter­nas. Este ries­go es may­or en per­sonas que fuman o tienen dia­betes, ya que estas condi­ciones retar­dan la curación posquirúr­gi­ca.

La inves­ti­gación finan­cia­da por los Insti­tu­tos Nacionales de Salud (NIH) del Dr. Fis­ch­er bus­ca reducir la inci­den­cia de her­nias inci­sion­ales. Su equipo está desar­rol­lan­do una apli­cación móvil para eval­u­ar el ries­go de un paciente y así per­son­alizar las con­ver­sa­ciones médi­cas. “Es impor­tante enten­der qué tipo de activi­dades se pueden realizar después de una operación”, añadió Fis­ch­er.

Crédi­tos: Infor­ma­ción de la Uni­ver­si­dad de Pen­sil­va­nia, Dr. John Fis­ch­er y los Insti­tu­tos Nacionales de Salud (NIH).