Guerra sin respaldo: Cae el apoyo popular ante el conflicto militar con Irán.

Redac­ción Fron­tera Ink.

A difer­en­cia de los grandes con­flic­tos béli­cos del siglo pasa­do, la reciente ofen­si­va lan­za­da por la admin­is­tración del pres­i­dente Trump con­tra Irán ha ini­ci­a­do con un niv­el de apoyo pop­u­lar inusual­mente bajo. Según un análi­sis de encues­tas recientes real­iza­do este 10 de mar­zo de 2026, la may­oría de los esta­dounidens­es se opone a las opera­ciones mil­itares, mar­can­do una rup­tura históri­ca con la ten­den­cia de unidad nacional que solía acom­pañar el ini­cio de una guer­ra.

Los son­deos refle­jan una opinión públi­ca aún en con­struc­ción pero may­ori­tari­a­mente escép­ti­ca. Mien­tras que una encues­ta de Reuters/Ipsos sitúa el respal­do en ape­nas un 27 por cien­to, Fox News repor­ta un apoyo del 41 por cien­to. Ambas cifras palide­cen frente al 97 por cien­to de aprobación que recibió la entra­da de Esta­dos Unidos a la Segun­da Guer­ra Mundi­al tras Pearl Har­bor, o el 92 por cien­to que respaldó la invasión a Afgan­istán en 2001.

Espe­cial­is­tas en rela­ciones inter­na­cionales sug­ieren que esta fal­ta de con­sen­so se debe a la ausen­cia de una estrate­gia de comu­ni­cación clara antes de los ataques. A difer­en­cia de la guer­ra de Irak en 2003, que con­tó con un año de jus­ti­fi­ca­ciones pre­vias y alcanzó un 76 por cien­to de aprobación ini­cial, la actu­al inter­ven­ción en Irán se percibe como repenti­na y car­ente de un argu­men­to sóli­do sobre por qué se ago­taron las vías diplomáti­cas.

Otro fac­tor deter­mi­nante es la pro­fun­da polar­ización políti­ca. Históri­ca­mente, los con­flic­tos gen­er­a­ban un efec­to de unidad en torno a la ban­dera, donde inclu­so los opos­i­tores apoy­a­ban al coman­dante en jefe. Sin embar­go, anal­is­tas de uni­ver­si­dades como Har­vard señalan que este fenó­meno se ha desvaneci­do; los votantes demócratas mues­tran una resisten­cia casi total a respal­dar las acciones de Trump, mien­tras que parte de su propia base se siente con­fun­di­da, ya que esper­a­ban que el man­datario ale­jara al país de nuevas guer­ras.

La his­to­ria indi­ca que el apoyo pop­u­lar suele desplo­marse con­forme aumen­tan las bajas y los cos­tos económi­cos, como ocur­rió en Viet­nam e Irak. Al ini­ciar este con­flic­to con nive­les de aprobación tan frágiles, el gob­ier­no enfrenta el reto de sosten­er una operación mil­i­tar en un país donde la políti­ca exte­ri­or ya no logra unir a la nación, con­fir­man­do que los días en que las difer­en­cias par­tidis­tas ter­mina­ban en la fron­tera han queda­do atrás.

Crédi­tos: Infor­ma­ción basa­da en el análi­sis de Lily Boyce y Ruth Igiel­nik para The New York Times del 10 de mar­zo de 2026.