Estudio revela diferencias cerebrales clave en “superagers” con memoria excepcional.

Frontera Ink

Redac­ción Fron­tera Ink.

Un nue­vo estu­dio pub­li­ca­do en la revista *Nature* rev­ela que los “super­agers”, indi­vid­u­os may­ores con una memo­ria excep­cional­mente agu­da, poseen aprox­i­mada­mente el doble de célu­las cere­brales en desar­rol­lo en com­para­ción con adul­tos may­ores prome­dio. La inves­ti­gación, lid­er­a­da por cien­tí­fi­cos de la Uni­ver­si­dad de Illi­nois Chica­go, sug­iere que el declive cog­ni­ti­vo no es una con­se­cuen­cia inevitable del enve­jec­imien­to.

El equipo de inves­ti­gación anal­izó 38 cere­bros humanos post­mortem. La mues­tra incluyó a adul­tos jóvenes, adul­tos may­ores, per­sonas con patología pre­clíni­ca de Alzheimer, pacientes diag­nos­ti­ca­dos con Alzheimer y super­agers con edades com­pren­di­das entre los 86 y los 100 años. Los cien­tí­fi­cos exam­i­naron cer­ca de 356,000 núcleos indi­vid­uales del hipocam­po, la región cere­bral fun­da­men­tal para la memo­ria.

Los hal­laz­gos mues­tran mar­cadores claros de célu­las madre, neu­rob­las­tos y neu­ronas inmaduras en cere­bros adul­tos, abor­dan­do un debate de décadas sobre la capaci­dad de los adul­tos para gener­ar nuevas neu­ronas. La difer­en­cia cru­cial residió en la escala de este desar­rol­lo. Los super­agers exhi­bieron aprox­i­mada­mente el doble de neu­rogé­ne­sis, la capaci­dad de gener­ar nuevas neu­ronas, en com­para­ción con los adul­tos may­ores sanos.

En con­traste, los indi­vid­u­os con la enfer­medad de Alzheimer mostraron una reduc­ción notable en neu­ronas inmaduras. Aque­l­los con sig­nos patológi­cos tem­pra­nos de Alzheimer pre­sen­taron indi­cios de des­glos­es mol­e­c­u­lares en el sis­tema que apoya el crec­imien­to neu­ronal. El análi­sis tam­bién indicó que los super­agers tenían una activi­dad genéti­ca ele­va­da en fac­tores rela­ciona­dos con la fun­ción cere­bral salud­able, incluyen­do el fac­tor neu­rotró­fi­co deriva­do del cere­bro (BDNF), una pro­teí­na vital para la super­viven­cia y el man­ten­imien­to de las neu­ronas.

Esta inves­ti­gación refuerza la noción de que el cere­bro enve­je­ci­do puede man­ten­erse acti­vo y adapt­able, depen­di­en­do de la capaci­dad para sosten­er la pro­duc­ción de neu­ronas en el hipocam­po. Los cien­tí­fi­cos enfa­ti­zan que se nece­si­ta más tra­ba­jo para com­pren­der com­ple­ta­mente los mecan­is­mos de los cere­bros de los super­agers, lo que podría con­ducir al desar­rol­lo de ter­apias para mejo­rar la fun­ción cog­ni­ti­va y retar­dar la pro­gre­sión del Alzheimer.

Crédi­tos: Estu­dio pub­li­ca­do en *Nature* por inves­ti­gadores de la Uni­ver­si­dad de Illi­nois Chica­go; The New York Times.