Redacción Frontera Ink
Una investigación de largo aliento ha revelado detalles sobre una misión de inteligencia clasificada que podría haber resuelto uno de los misterios más inquietantes de la última década. Fuentes confidenciales confirmaron que el gobierno de Estados Unidos obtuvo un arma de microondas previamente desconocida, la cual habría sido probada en secreto con animales en una base militar, arrojando resultados que coinciden con las lesiones cerebrales sufridas por diplomáticos y espías estadounidenses desde 2016.
A diferencia de las teorías iniciales que sugerían dispositivos del tamaño de un camión, las fuentes describen un aparato miniaturizado y altamente sofisticado. Este dispositivo es pequeño, fácil de ocultar y puede ser transportado por una sola persona. Utiliza software especializado para emitir ráfagas de energía de radiofrecuencia pulsada que penetran paredes y ventanas. No genera calor como un horno de microondas convencional, sino que estimula eléctricamente el tejido cerebral, provocando convulsiones, vértigo y daños cognitivos permanentes.
Durante años, el gobierno calificó los incidentes como histeria de masas o problemas ambientales. Sin embargo, exoficiales de la CIA han roto el silencio, denunciando un presunto encubrimiento masivo. Según los testimonios, la orden interna en la agencia era bajar la temperatura al tema para evitar reconocer que una potencia extranjera, apuntando principalmente a Rusia, estaba atacando a oficiales en suelo estadounidense y embajadas.
La investigación revela que agentes encubiertos del Departamento de Seguridad Nacional compraron una de estas armas a una red criminal rusa en 2024, en una misión que costó 15 millones de dólares. Pruebas realizadas en ratas y ovejas bajo condiciones de laboratorio confirmaron lesiones idénticas a las de las víctimas humanas. Además, existen videos de seguridad clasificados que captan el momento exacto en que agentes del FBI y personal diplomático colapsan o sufren dolor agudo tras ser impactados por esta fuerza invisible en lugares como Estambul y Viena.
Víctimas como Marc Polymeropoulos, exejecutivo de la CIA, han expresado un profundo sentimiento de traición por parte de sus agencias. Mientras el país acumula casos de oficiales con discapacidades de por vida, la actual administración de inteligencia ha prometido una nueva revisión exhaustiva y completa para entregar la verdad que los afectados reclaman. La posibilidad de que este tipo de tecnología esté ahora en manos de grupos criminales plantea una amenaza de seguridad nacional sin precedentes.
Créditos: Información basada en la investigación Targeting Americans de Scott Pelley para 60 Minutes.





