Redacción Frontera Ink.
La tensión por la seguridad fronteriza alcanzó un nivel crítico tras un incidente de “fuego amigo” que ha puesto en evidencia la falta de coordinación entre las agencias federales. El Departamento de Defensa (DoD) derribó por error un dron perteneciente a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en las inmediaciones de El Paso, Texas, según confirmaron fuentes del Congreso y un comunicado conjunto emitido por las autoridades involucradas.
El incidente ocurrió cuando el recién renombrado Departamento de Guerra empleó sistemas de defensa contra aeronaves no tripuladas al detectar lo que consideraron un “sistema amenazante” operando dentro de espacio aéreo militar. Aunque el derribo se produjo lejos de zonas pobladas y sin afectar vuelos comerciales, la noticia provocó una reacción inmediata en Washington. El Congreso fue informado oficialmente este jueves, desatando una ola de críticas por la falta de comunicación entre el Pentágono, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la FAA.
Como consecuencia, la Administración Federal de Aviación (FAA) extendió las restricciones de vuelo sobre el espacio aéreo de Fort Hancock, a unas 50 millas al sureste de El Paso, prohibiendo toda operación aérea hasta el 24 de junio por “razones de seguridad”. El gobierno de Donald Trump justificó la agresividad de estas medidas señalando que el Departamento de Guerra y la CBP trabajan de manera “sin precedentes” para mitigar las amenazas de drones operados por cárteles mexicanos y organizaciones terroristas extranjeras en la frontera sur.
Sin embargo, legisladores demócratas calificaron el suceso como un acto de “incompetencia” derivado de ignorar propuestas bipartidistas de entrenamiento y coordinación. Este evento se suma a la reciente y abrupta clausura del espacio aéreo en El Paso a inicios de mes, relacionada con el uso de tecnología láser para neutralizar objetos sospechosos. Mientras la administración prioriza el despliegue de fuerza para detener lo que califican como una “invasión”, los errores tácticos en el cielo texano subrayan la fragilidad operativa en una de las zonas más vigiladas del mundo.
Créditos: Información basada en el reporte de Clara McMichael y Ayesha Ali para ABC News.





