Redacción Frontera Ink
La reciente caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, marca el fin de una trayectoria criminal que desafió toda lógica de crecimiento en el narcotráfico mexicano. Lo que hoy es noticia mundial comenzó como una carrera vertiginosa que llevó a un ex policía municipal de Tomatlán, Jalisco, a convertirse en el rostro del cártel más peligroso y con mayor capacidad de fuego en el país: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Un ascenso forjado en fuego y negocios
La historia de “El Mencho” es la de un hombre que supo combinar la violencia extrema con una visión empresarial letal. Originario de la Tierra Caliente de Michoacán, Oseguera se formó en las filas del Cártel de los Valencia antes de fundar el CJNG tras la muerte del capo Ignacio “Nacho” Coronel en 2010. Desde ese momento, su ascenso no se detuvo, desplazando a grupos históricos y extendiendo su dominio a base de terror y alianzas estratégicas.
A diferencia de otros capos, “El Mencho” destacó por su pragmatismo comercial. De acuerdo con investigaciones clave, el líder del CJNG mudó estratégicamente la producción de metanfetaminas de Michoacán a Colima para evitar conflictos directos y aprovechó el auge de la heroína en Estados Unidos. Su organización funcionaba como una maquinaria de “revendedores”, invirtiendo en cosechas de amapola en estados como Guerrero para luego monopolizar la comercialización en el extranjero.
El hito que cambió la persecución
Si bien su nombre ya circulaba en reportes de inteligencia, hubo un momento que lo colocó definitivamente en la mira del Gobierno Federal y las agencias internacionales: el ataque del 1 de mayo de 2015. Aquella mañana, sus guardaespaldas utilizaron un lanzacohetes para derribar un helicóptero militar que le seguía el rastro en Jalisco, un acto de guerra sin precedentes en la historia reciente de México que demostró que su guardia personal no estaba compuesta por simples sicarios, sino por ex militares y marinos de élite con armamento pesado.
El legado de la violencia
Bajo el mando de Oseguera Cervantes, el CJNG no solo se convirtió en el principal proveedor de drogas sintéticas para Estados Unidos, Europa y Asia, sino también en un generador de violencia sistemática. Se le atribuyen masacres de alto impacto y el asesinato de más de un centenar de funcionarios y policías en represalia por operativos en su contra.
Hoy, tras años de haber sido catalogado como el “principal enemigo del Estado” y con una recompensa millonaria sobre su cabeza, su abatimiento cierra un capítulo de la historia delictiva que, según expertos, fue posible gracias a su habilidad para lavar activos en sectores como la agricultura y la construcción en Jalisco, mimetizando sus ganancias con la economía formal.
Créditos: Investigación original realizada por Alberto Nájar para BBC Mundo, publicada en mayo de 2015, complementada con los reportes oficiales tras su abatimiento.





