Redacción Frontera Ink.
A medida que el país se enfila hacia las elecciones intermedias de noviembre, la comunidad académica y política de Estados Unidos lanza una advertencia sin precedentes: el sistema democrático está cruzando umbrales que lo acercan peligrosamente al autoritarismo. Expertos internacionales sostienen que la nación ya no puede considerarse una democracia plena, sino una autocracia electoral o un autoritarismo competitivo.
Staffan I. Lindberg, director del Instituto V‑Dem en Suecia, asegura que el país ya cruzó la línea roja. Por su parte, Steven Levitsky, profesor de Harvard y autor de Cómo mueren las democracias, coincide en que Estados Unidos se encuentra en una fase de autoritarismo suave pero real, donde las elecciones aún ocurren, pero el campo de juego se inclina mediante el ataque a la prensa, la intimidación de críticos y el uso del sistema judicial como arma política.
Momentos críticos en la frontera y el interior
Levitsky cita eventos recientes que reflejan esta tendencia, comparando el lenguaje del actual gobierno con el de dictadores sudamericanos de los años 70. Entre los focos rojos destacan:
- Amenazas a medios: La advertencia de Brendan Carr, presidente de la FCC, a la empresa matriz de ABC tras comentarios críticos, sugiriendo que las cosas podrían hacerse por las malas.
- Militarización urbana: La propuesta del Ejecutivo de utilizar ciudades estadounidenses como campos de entrenamiento para generales, bajo el argumento de una invasión interna.
- Violencia federal: El tiroteo fatal de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales en Minneapolis el mes pasado, un evento que desató protestas masivas y un repliegue táctico en el despliegue de operativos migratorios.
Resiliencia institucional bajo prueba
No todos los académicos comparten una visión fatalista. Kurt Weyland, de la Universidad de Texas en Austin, argumenta que las instituciones estadounidenses han comenzado a mostrar resistencia. Menciona que, aunque hubo intentos de censura contra figuras mediáticas y esfuerzos por manipular distritos electorales, los resultados no han sido tan contundentes como el gobierno esperaba.
La prueba de fuego: Noviembre
La verdadera prueba para la democracia llegará en las elecciones intermedias. Existe una preocupación creciente por las demandas del gobierno para obtener datos de votantes, una táctica que sociólogos como Kim Scheppele comparan con métodos utilizados en Hungría para desincentivar el voto opositor.
A esto se suma la propuesta de aliados cercanos a la Casa Blanca de desplegar agentes de ICE en los centros de votación para buscar inmigrantes indocumentados —una práctica prohibida por la ley federal—. Expertos como Brendan Nyhan, de Dartmouth, advierten que el simple hecho de contemplar esta interferencia representa una amenaza sustancial, ya que podría intimidar a ciudadanos naturalizados y comunidades de color, reduciendo su participación en las urnas.
Créditos: Información basada en el reporte de Frank Langfitt para NPR (All Things Considered) y entrevistas con especialistas de Harvard, Princeton y la Universidad de Texas.





