Redacción Frontera Ink.
Para Alex Partridge, fundador del gigante mediático LADBible, el momento de quiebre comenzó con algo tan trivial como una mezcla de hot cakes. Estaba cocinando emocionado para su pareja cuando ella le comentó que estaba batiendo los ingredientes en el orden incorrecto. No fue un insulto, fue un comentario al aire. Sin embargo, su euforia se desplomó instantáneamente, dejándolo casi incapaz de hablar.
Años después, tras ser diagnosticado con TDAH en 2023, Partridge entendió que aquel episodio no fue un simple cambio de humor, sino una manifestación de la Disforia de Sensibilidad al Rechazo (RSD, por sus siglas en inglés), una condición que describe como un dolor físico real ante la percepción de ser criticado o rechazado.
¿Qué es la RSD?
El término fue acuñado por el psiquiatra William Dodson para describir un patrón de comportamiento extremo en pacientes con TDAH, autismo y otras neurodivergencias. La RSD no es solo “sentirse triste”; es una respuesta emocional intensificada y visceral.
Según relata Partridge a The Independent, esta condición puede descarrilar un día entero por algo tan benigno como recibir un emoji de “pulgar arriba” en lugar de una respuesta entusiasta, o notar un gesto de indiferencia en una reunión. La mente de quien padece RSD catastrofiza la situación, asumiendo inmediatamente que la otra persona lo odia o lo considera una molestia.
El costo del ‘People Pleasing’
El impacto de vivir con miedo constante a esta “dolorosa” sensación de rechazo lleva a muchos a desarrollar mecanismos de defensa dañinos: perfeccionismo extremo, evitar iniciar proyectos nuevos o convertirse en complacientes crónicos (people pleasers).
Para Partridge, esta necesidad de evitar el conflicto casi le cuesta la vida. En 2013, su intuición le gritaba que no firmara un contrato con dos socios comerciales para su sitio web UNILad. Sin embargo, su terror a la confrontación y al rechazo lo llevó a firmar. El resultado fue una batalla legal de cinco años que lo empujó al alcoholismo severo y a múltiples visitas al hospital.
“Si hubiera bebido una copa más la noche anterior, habría sufrido una intoxicación etílica aguda que probablemente habría acabado con mi vida”, recordó que le dijo una enfermera en aquel entonces.
Un trauma acumulado
Los expertos sugieren que la RSD tiene raíces profundas en la infancia. Se estima que los niños neurodivergentes reciben hasta 20,000 críticas más que un niño promedio durante sus años formativos. Comentarios constantes como “eres demasiado sensible” o “¿por qué eres tan dramático?” se acumulan, creando un cerebro que responde a la crítica de manera similar a quien sufre de estrés postraumático complejo.
Aunque no existe una “cura” inmediata para el dolor intenso que provoca un episodio de RSD, Partridge asegura que la clave está en la consciencia. Ponerle nombre a la condición permite “desarmarla”.
“Cuando puedes sostenerlo en tu mano y llamarlo RSD, puedes ver que no eres tú, es una respuesta traumática”, concluyó el empresario, quien ahora busca visibilizar este aspecto, a menudo ignorado pero devastador, de la neurodivergencia.
Créditos: Información basada en la entrevista de Helen Coffey para The Independent.





