Redacción Frontera Ink
En lo que ha sido calificado por los propios empleados como un “baño de sangre”, The Washington Post confirmó este jueves una de las jornadas más oscuras de su historia: el despido de aproximadamente 300 periodistas, cifra que representa un tercio de su redacción. La medida forma parte de un agresivo “reinicio estratégico” impulsado bajo la propiedad del magnate Jeff Bezos.
Los recortes, comunicados por el editor ejecutivo Matt Murray, desmantelan áreas históricas del rotativo. Se elimina por completo la mesa de deportes, se desaparece la sección de libros y se reduce drásticamente la cobertura internacional —incluyendo el despido de todo el equipo de corresponsales en Medio Oriente—, además de una reestructuración severa en el equipo de noticias locales.
“Las ambiciones del Washington Post se verán fuertemente disminuidas… y se le negará al público el reportaje basado en hechos que se necesita más que nunca”, lamentó Marty Baron, ex editor ejecutivo del periódico, quien advirtió sobre el impacto devastador de estas decisiones en la calidad informativa.
La crisis interna se agudizó tras la negativa de Jeff Bezos de permitir el respaldo editorial a Kamala Harris en las pasadas elecciones y el giro conservador en la sección de opinión, acciones que provocaron la cancelación de cientos de miles de suscripciones. Críticos y ex empleados, como el verificador de datos Glenn Kessler, señalan que Bezos “no está tratando de salvar al Post, está tratando de sobrevivir a Donald Trump”.
El sindicato del diario (The Washington Post Guild) condenó la medida, señalando que “una redacción no puede ser vaciada sin consecuencias para su credibilidad”, mientras que periodistas despedidos denunciaron en redes sociales que la decisión parece tener un trasfondo ideológico más que financiero.
Créditos: Información basada en el reportaje de Justin Baragona para The Independent.





