Redacción Frontera Ink.
El sistema de Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) de México cumple 29 años, marcando un punto de inflexión donde las proyecciones dan paso a la evaluación de resultados concretos. La generación que comenzó a cotizar bajo la Ley de 1997 ha iniciado su proceso de jubilación, transformando la conversación nacional. La pregunta central ya no es sobre el volumen de ahorro administrado o los rendimientos reportados, sino si los recursos acumulados son suficientes para garantizar una vida digna durante el retiro.
Las Afores alcanzan este aniversario con indicadores financieros robustos, administrando billones de pesos con comisiones históricamente bajas. La reforma de 2020, impulsada durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, incrementó gradualmente las aportaciones patronales, una medida que se espera beneficie significativamente las pensiones de las futuras generaciones de trabajadores.
Sin embargo, esta reforma llegó tardíamente para miles de personas que actualmente se jubilan. Ellos cotizaron durante la mayor parte de su vida laboral con aportaciones consideradas insuficientes para construir una pensión sólida. Esta situación no se atribuye a un fracaso de las Afores, sino a un diseño original del sistema que promovió un ahorro limitado y a un mercado laboral con alta informalidad, lo cual impacta negativamente el retiro.
Frente a este escenario, el gobierno enfrenta el desafío de evitar el uso político del ahorro pensionario. La Secretaría de Hacienda, bajo la dirección de Edgar Amador, debe enfocar sus esfuerzos en ampliar la cobertura, fortalecer el ahorro y asegurar la certeza jurídica de los recursos de los trabajadores. La estabilidad y confianza son cruciales para la gestión del patrimonio a largo plazo de los mexicanos.
La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), encabezada por Julio César Cervantes, deberá asumir un nuevo rol de supervisión. Durante años, su prioridad fue la reducción de comisiones y la mejora de rendimientos. Ahora, su enfoque se expande para supervisar el acompañamiento que las administradoras brindan a millones de personas que comienzan a retirar sus recursos.
Las Afores, integradas en la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (AMAFORE) y presididas por Guillermo Zamarripa, tampoco pueden limitarse a la presentación de buenos indicadores financieros. El verdadero reto reside en acercarse a los trabajadores que aún no comprenden el funcionamiento de su cuenta individual, desconocen el monto de su futura pensión o nunca realizaron ahorro voluntario. La educación financiera se ha convertido en una necesidad apremiante y no en un mero discurso institucional.
Los empresarios ya han asumido un mayor esfuerzo con el incremento gradual de las aportaciones patronales. No obstante, el principal pendiente sigue siendo la generación de empleos formales y de mayor estabilidad. Ningún sistema de pensiones puede ofrecer resultados óptimos cuando millones de trabajadores transitan constantemente entre la formalidad y la informalidad laboral.
Las Afores han superado la etapa de las promesas y ahora se enfrentan a la de los resultados tangibles. Esta evaluación no dependerá únicamente del tamaño de los activos bajo administración, sino de un factor más fundamental: la capacidad de los mexicanos para retirarse con tranquilidad. Este será el examen decisivo para determinar si la reforma de hace casi tres décadas cumplió su objetivo o si el país requerirá una nueva transformación de su sistema pensionario.
Créditos: Información proporcionada por Frontera Ink.





