Estudio de UTEP Vincula Fiebre del Valle con Fenómenos Climáticos Extremos en El Paso.

Frontera Ink

Redac­ción Fron­tera Ink.

EL PASO, Texas — Inves­ti­gadores de la Uni­ver­si­dad de Texas en El Paso (UTEP) han iden­ti­fi­ca­do un aumen­to sig­ni­fica­ti­vo en los casos de fiebre del Valle en la región durante la últi­ma déca­da, estable­cien­do una conex­ión con condi­ciones mete­o­rológ­i­cas extremas como vien­tos inten­sos y altos nive­les de pol­vo. Un nue­vo estu­dio, pub­li­ca­do el 4 de mayo de 2026, anal­izó los casos repor­ta­dos entre 2013 y 2022, rev­e­lando que la inci­den­cia de la enfer­medad se trip­licó en ese perío­do.

La fiebre del Valle, tam­bién cono­ci­da como coc­cid­ioidomi­co­sis, es una infec­ción fúng­i­ca cau­sa­da por espo­ras de hon­gos que res­i­den en el sue­lo. Estas espo­ras pueden vol­verse aero­trans­portadas bajo cier­tas condi­ciones ambi­en­tales y, al ser inhal­adas, pueden provo­car una enfer­medad res­pi­ra­to­ria.

Los hal­laz­gos de la inves­ti­gación de UTEP mostraron una cor­relación entre un may­or número de casos de fiebre del Valle y tem­per­at­uras que super­aron los 38.8 gra­dos Cel­sius (102 gra­dos Fahren­heit), ráfa­gas de vien­to por enci­ma de los 103 kilómet­ros por hora (64 mil­las por hora), y con­cen­tra­ciones ele­vadas de partícu­las de pol­vo en el aire durante los meses pre­vios.

El pro­fe­sor Thomas Gill, coau­tor del estu­dio, señaló que “los even­tos extremos de vien­to y pol­vo pueden per­tur­bar los sue­los de man­era que lib­er­an may­ores can­ti­dades del hon­go en el aire”. El análi­sis tam­bién indicó que los picos más altos de casos se repor­tan con­sis­ten­te­mente en los meses de julio y agos­to.

Gabriel Ibar­ra-Mejia, pro­fe­sor y prin­ci­pal inves­ti­gador, enfa­tizó la util­i­dad de estos resul­ta­dos para la salud públi­ca. “Nue­stro tra­ba­jo demues­tra que el ries­go de fiebre del Valle puede antic­i­parse basán­dose en señales ambi­en­tales”, afir­mó. “Al recono­cer las condi­ciones que prece­den a los aumen­tos en los casos, los fun­cionar­ios de salud y los médi­cos pueden estar mejor prepara­dos para detec­tar, diag­nos­ticar y respon­der a esta enfer­medad”.

Además de las condi­ciones nat­u­rales del desier­to de El Paso, el estu­dio sugir­ió que el desar­rol­lo urbano y la con­struc­ción fre­cuente podrían con­tribuir a la dis­per­sión de las espo­ras fúng­i­cas en el aire. La inves­ti­gación con­tó con con­tribu­ciones de otras insti­tu­ciones, incluyen­do Texas Tech Health El Paso, New Mex­i­co State Uni­ver­si­ty y la Uni­ver­si­dad de Cal­i­for­nia Merced.

Crédi­tos: KVIA, Uni­ver­si­dad de Texas en El Paso (UTEP).