Redacción Frontera Ink.
Una nueva teoría publicada en *Frontiers in Psychology* en 2026 propone que las similitudes reportadas en las experiencias cercanas a la muerte (ECM) podrían ser el resultado de un estado de sueño generado por la privación de oxígeno en el cerebro. El investigador Kayış presentó la “hipótesis del sueño del momento de la muerte”, buscando explicar por qué aproximadamente el 10% de las personas en 35 países describen fenómenos consistentes al borde de la muerte. Estas narrativas frecuentemente incluyen abandonar el cuerpo, moverse hacia una luz brillante y experimentar una abrumadora sensación de paz.
Desde una perspectiva neurológica, el proceso de morir no es una interrupción abrupta. Estudios con pacientes en el momento del deceso han revelado un aumento súbito de ondas gamma en el cerebro, su producción de frecuencia más alta asociada con el procesamiento y la percepción conscientes. Una investigación de 2023 encontró estas descargas concentradas en regiones cerebrales ligadas al procesamiento visual y la recuperación de la memoria, lo que sugiere una base neurológica real para los relatos de ECM.
El panorama emocional que emerge de los relatos de ECM es mayoritariamente positivo. Investigaciones realizadas en Francia y Bélgica, junto con un estudio multicéntrico con sobrevivientes de paro cardíaco, indicaron que una profunda sensación de paz y comprensión universal dominaba la experiencia. Aunque aproximadamente el 14% de los informes de ECM contienen elementos angustiosos, la mayoría describe una vivencia de la que no desean regresar.
La hipótesis del sueño del momento de la muerte sugiere que, a medida que el cerebro deja de recibir estímulos externos debido a la falta de oxígeno, se orienta hacia el interior, inundando la conciencia con recuerdos y emociones de la vida del individuo. La teoría de Kayış postula que el tono emocional de la experiencia —ya sea pacífica o perturbadora— podría estar influenciado por la historia emocional acumulada de la persona. Además, el contexto cultural juega un papel; por ejemplo, la luz brillante a menudo se percibe como un ser en culturas cristianas, mientras que en Japón se reporta más frecuentemente como un objeto inanimado.
Si bien la afirmación sobre la influencia de la historia emocional en el tono de la ECM aún no ha sido probada y permanece en el ámbito especulativo, la actividad cerebral subyacente a estas experiencias parece ser tangible. Es relevante señalar que menos del 40% de las personas que se acercan a la muerte reportan alguna experiencia consciente, sugiriendo que para muchos, el momento final puede transcurrir sin percepción consciente alguna.
Créditos: *Frontiers in Psychology*, *PeerJ*, estudio de 2023 sobre ondas gamma, investigaciones de Francia y Bélgica, estudio multicéntrico de sobrevivientes de paro cardíaco.




