Mundial en México Genera Sentimiento de Exclusión Pese a Regreso Tras 40 Años.

Frontera Ink

Redac­ción Fron­tera Ink.

La Copa Mundi­al de la FIFA ha regre­sa­do a Méx­i­co por primera vez en cua­tro décadas, pero un número sig­ni­fica­ti­vo de ciu­dadanos expre­sa un sen­timien­to de exclusión debido a los ele­va­dos pre­cios de las entradas, las cos­tosas suscrip­ciones de tele­visión y las estric­tas nor­ma­ti­vas de licen­cias que restrin­gen el acce­so a los par­tidos.

Este regre­so del tor­neo al país, que fue sede por últi­ma vez en 1986, con­trasta con el entu­si­as­mo pop­u­lar de edi­ciones ante­ri­ores. Muchos afi­ciona­dos, que crecieron con el fút­bol como un even­to acce­si­ble, perciben un cam­bio hacia un for­ma­to más elit­ista.

Eduar­do Marín, de 38 años y naci­do el año del últi­mo Mundi­al en Méx­i­co, ejem­pli­fi­ca este sen­timien­to. Marín, cono­ci­do por sus via­jes para apo­yar a la selec­ción mex­i­cana en tor­neos pasa­dos, como su aven­tu­ra en auto­bús a Rusia en 2018, ha deci­di­do quedarse en casa para esta edi­ción.

Según Marín, los pre­cios de las entradas se han dis­para­do has­ta vol­verse inal­can­z­ables, y el ambi­ente gen­er­al dista mucho del espíritu pop­u­lar y acce­si­ble que recuer­da de su juven­tud. Com­paró el cam­bio con la Fór­mu­la Uno, un even­to con un per­fil de acce­so más restringi­do.

El cos­to de su via­je com­ple­to a Rusia, incluyen­do entradas para tres par­tidos, fue de aprox­i­mada­mente 5,000 dólares. Para este tor­neo, algunos afi­ciona­dos repor­taron haber paga­do una can­ti­dad sim­i­lar por una sola entra­da para el par­tido inau­gur­al de Méx­i­co con­tra Sudáfrica.

Más allá de los cos­tos direc­tos, las estric­tas nor­mas de licen­cias han lim­i­ta­do el número de bares y establec­imien­tos, espe­cial­mente en zonas de menores ingre­sos, que pueden trans­mi­tir los par­tidos, com­pli­can­do el acce­so colec­ti­vo al even­to.

Además, han surgi­do críti­cas por los esfuer­zos de embel­lec­imien­to urbano en las ciu­dades anfitri­onas. En la Ciu­dad de Méx­i­co, la pin­tu­ra de ajolotes en vagones de tren y murales ha sido cues­tion­a­da. En Mon­ter­rey, Nue­vo León, autori­dades lev­an­taron muros a lo largo de las car­reteras que con­ducen al esta­dio y al aerop­uer­to, ocul­tan­do bar­rios humildes.

“No quieren que nadie nos vea”, afir­mó San Juani­ta Bar­rera, de 71 años, res­i­dente del bar­rio Nue­vo San Rafael, al referirse a los muros. El gob­ier­no del esta­do de Nue­vo León no ha respon­di­do a las solic­i­tudes de comen­tar­ios sobre estas acciones.

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